miércoles, 4 de diciembre de 2013

Muevete.

Una nueva inspiración, un nuevo mundo, una nueva leyenda, eso necesito, cambiar el rumbo, ver a otras tierras, sembrar nuevas semillas, ya que mis cosechas me han dejado pobre. Buscaré cielos más azules, nubes más blancas y corazones más rojos. Voy caminando por mi ruta, y veo en las fronteras tormentas, lluvias, sequías, pues, no vendrán, aquí solo habrá sol, un gran clima, que hará que mis nuevos cultivos broten con enormes frutos, para que pueda salir adelante. Y a que esto suena muy rural, pues, dejame mostrarte la modernización... engaño, dolor, sufrimiento, arrogancia, hipocrecía, ira, odio, egoísmo, ese es el mundo en el que vivimos, el que nos rodea a todos, sin discriminar, absolutamente todos tenemos eso dentro de nosotros, algunos lo dejan salir, otros se lo guardan y otros sencillamente lo transforman en buenas vibras, ¿qué harás tú?

martes, 3 de diciembre de 2013

Te extraño.

Te extraño, de la peor manera, recordándote. De días insólitos que nunca acabaran, mis sueños han sido sobre ti. Vivo pensando en ti, intentando olvidarte, aunque se que no puedo. Te busco en mis noches de verano, esperando poder encontrarte entre mis sabanas. No lo creo, extraño tu dulce sonrisa, tu dulce armonía. Tus palabras llenas de paz, ¿donde han quedado? Quisiera al menos por última vez, sentir tus labios, tu arrogante pasión ¿qúe haz echo con ella? 
Te extraño, sin más, agonizante, sin vueltas, sin orgullo, sin dignidad, no importa nada más, nada menos, solo perdona si soy muy directa y diga que no quiero olvidarte, que me es imposible hacerlo, que no puedo. Solo que me hacías feliz, hacías que sonría, que vea el mundo de otra manera, hacías que mi mundo fuera seguro, me hacías sentir que nadie podría hacerme caer, era fuerte. Y ahora solo te anhelo, te añoro, ¿donde estas? ¿por qué no vuelves? Te necesito, a ti, a tu mundo. 
Ya que, olvida lo que digo, que no te importa, que no te toca, ya no se cual es tu rumbo, pero el mio, sigue siendo tuyo.

Eres tú, no lo que ves.


 Dedicado a aquellas chicas que no se valoran.

¿Cuantas veces al día te dices que te odias? ¿Cuantas veces al día te replicas uno por uno tus defectos? ¿Cuantas veces al día te das cuenta que no eres como quieres ser? Muchas, ¿verdad? Entiende, querida amiga, que eres así, que debes aceptarte, aunque sea duro, aunque te hagan sentir mal por eso, aunque te hayan dicho miles de veces que no eres bonita, o que eres gorda, o que simplemente no te quieren, o quizás no te lo hayan dicho, pero tú te ves así, quizás hasta eres bonita, hasta no estas gorda, quizás muchas personas te adoren, pero tú simplemente no lo ves, ¿verdad? Pero no es eso lo que más importa de ti, no es tu físico o tu apariencia, no es eso, es quien eres, es tu forma de ver la vida, es como eres, eso te hace especial, eso te hace bonita, eso nadie puede juzgarlo. Nadie puede decirte si está bien o está mal como eres, nadie puede simplemente etiquetarte o criticarte, tú eres así y a nadie tiene por qué importarle. Simplemente se tu misma, se feliz con quien eres, con como eres, porque nadie más lo será por ti. Y tú, no te juzgues, no te critiques, no veas tus defectos, eres así y eso te hace ser tú, si a los demás no les gusta que importa, si te ves gorda, da igual, come sano y haz ejercicio, si no puedes adelgazar más es porque no lo necesitas, ¡y a la raja! ¡a comer más! si te ves fea, arreglate, y si no dejas de verte así, pues da igual, ¿piensas que los chicos no te van a querer por ser fea? ¿acaso prefieres que te quieran solo porque estas bonita y delgada y no por como eres? Déjate de tonterías. Eres como eres y eso no cambiara, aunque te maquilles, adelgaces, seguirás siento tú.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Uno mismo.

El espejo miente, miente descaradamente, no muestra la verdad, ni la realidad, no muestra eso que se esconde dentro de uno, eso que nos hace especiales. Miente tanto, que nos hace ver aspectos que nuestra mente imagina, nos hace ver tristes, nos hace ver mal, nos muestra lo que nuestros ojos ven, pero muchas veces, nuestros ojos no ven la realidad, porque somos ciegos a esa realidad, ciegos a nosotros mismos, vemos lo que nuestra mente quiere que veamos. Nuestra mente nos controla, pero deberíamos ser nosotros quien controlemos a nuestra mente, haciendo que ella haga lo que nosotros queramos.
Es increíble, tenemos miedo de que los demás nos hagan daño, cuando somos nosotros mismos los más grandes responsables de nuestros daños. Nosotros mismos somos nuestro peor enemigo, nuestra mente, nuestra subconsciente, nadie más ni nadie menos puede hacernos más daño que uno mismo. Acaso cuando te ves al espejo ¿a quién ves? ¿a vos o a otra persona? y ¿de quién es esa voz que te insulta? ¿que se burla de vos? Es tu mente, sos vos, nadie más. A la persona que más miedo debemos tenerle, no es a un par, a alguien más, es a uno mismo. 
Por eso debemos luchar contra nuestra mente, luchar contra nosotros mismos, descubriendo que lo que vemos a veces no es la realidad, porque te puedes ver, puedes ver tu aspecto, pero nunca podrás ver con tus propios ojos quien eres en verdad, quizás los ojos de otras personas puedan verlo y valorarlo, como otras lo rechazaran, pero debes saber, que tenemos defectos como tenemos virtudes, pero hay que aprender a transformar esos defectos en virtudes, o mejorar las virtudes, no criticarse, cambiar, ser productivo, demostrarte que no eres lo que ves, si no lo que sientes, ser lo que sientes, es ser tú.

martes, 5 de noviembre de 2013

No lo guardes más.

Muchas noches solo te sueño, otras intento tenerte, otras guardo en mí tu recuerdo. 

Después de tantos años, logro ver hoy, como tus ojos guardaban, así, el amor más profundo, imaginando que no me he dado cuenta. Lamento decir, que una y mil veces más, cada vez que sonríes, cada vez que me miras, lo veré. Aunque estés a cientos de kilómetros se que siempre estas pensando en mí, tanto como piensas en ella, tanto como te pienso yo. Pensando como demostrarnos todo tu amor, todo eso que guardas, créeme, lo veo y también sonrío, pensando en todo aquello que eras y hoy guardas. Te he visto crecer, siempre a tu lado, y he demostrado que, aún a pesar de los cambios, eres el mismo, que muy dentro de tus ojos se esconde esa sonrisa que solo sabes mostrar cuando realmente estas feliz, que antes, mostrabas todo el tiempo. Tu corazón esta roto y no sabes cuanto me lamento por no poder repararlo, por no poder darte todo el amor que ella no supo darte, o que quizás, no soporto. Eres mi mayor admiración y en eso que pienso día y noche, vives en mí y yo se que vivo en ti, porque así siempre será. No me engañes, yo te conozco, yo se cuando estas mal y cuando estas feliz, no intentes demostrarnos que eres fuerte cuando te caes a pedazos, querido, se quién eres, conozco tu historia, no intentes guardarlo también. Y aunque no lo sepas, yo rezo por ti, y aunque no lo creas, eres mi mundo, porque creo en ti, porque así fue como llegaste a donde estas, todo estará bien, mientras me ames, mientras te ame, siempre podremos ir alrededor del mundo. Porque eso fue lo que me enseñaste, a creer, a soñar, a amar y a ver en los ojos de aquel que está lejos, el profundo amor y el profundo dolor. No guardes todo eso dentro de ti, que te hará mal, yo estoy para ti. 

miércoles, 23 de octubre de 2013

Te he visto pasar.

Te he visto pasar, intentando borrarte, he fracasado, al recordar, todo aquello. He intentado olvidarte, en vano, ya que tu sonrisa no se borra, no deja de aparecer en mis sueños, no deja de atormentarme. ¿Qué he echo mal para dejarme derribar por tu recuerdo? Recuerdo que duele, que infecta, que contamina, que nunca se va. Tu ausencia sigue consumiendo en mí y aunque lo único que queda de ti en mí es tu recuerdo, puedo verte diariamente, atormentando mi vida, sabiendo que tú andas por ahí con aquello que te llevaste de mí. Que ingrato de tu parte haberme robado una parte de mi ser, sin permiso, y haberte ido con ella, dejándome vacía. Te he visto pasar, intentando disimular, intentando hacerme creer que la parte que me has robado ya no es tuya, intentando hacer como si yo no tuviera una parte de ti. Que difícil es ver, aquella sonrisa, que antes me hacía volar y ahora solo me hace querer llorar. Vives en mí y nada puedo yo hacer, más que lamentar tu ausencia, perderme en tu analogía y sentir la melancolía, de lo que nunca sucedió. Nostalgia, ¿de qué?, ¿de nuestras risas?, ¿de nuestras peleas?, ¿de qué? De verte reír y soñar, de verte mirarme y enloquecer, eras mi más grande droga, ¿ahora qué eres? Ni yo lo sé. Admite tú también, que ya solo eres, un recuerdo. 

Caminos.

Una noche, luego de tomar la decisión correcta, de terminar con mi estancia aquí en la tierra, me fui a dormir, feliz ya que el día siguiente será mi último día en el mundo de los vivos, los problemas acabaran, los insultos cesaran y todo sera paz, nunca más sufriré. De repente, sentí que una voz llamaba a mi nombre.
-Angélica, querida despierta, quiero mostrarte algo importante.- Era una voz dulce, femenina, pacifica.
Abrí los ojos, pero solo vi luz, no podía ver nada más, todo era blanco, parecía muy irreal, volví a escuchar la voz.
-¡Angélica! Que te estoy llamando niña.- Me tomo lentamente del brazo y en pocos segundos estaba de pie, aunque me sentía flotar. No estaba en mi habitación, me sorprendí bastante, pero no estaba asustada, me sentía bien.
-¿Quién eres tú?- Le pregunte a aquella mujer, de apariencia angelical, muy bonita y con esencia de madre.
-Eso no importa, tú llámame Uriel, debo mostrarte algo muy importante, ven conmigo.- Fuera seguro o no, la seguí, no tenía nada que perder.
Al principio, creí que caminábamos sin rumbo, seguía viendo todo blanco, pero luego, percate dos caminos a lo lejos, Yo hacía muchas preguntas, "¿dónde estamos?", "¿qué es este lugar?", "¿qué quiere mostrarme?", pero ella siempre respondía lo mismo, "ya veras". Cuando llegamos a los dos caminos, vi algo totalmente sorprendente, eran totalmente diferentes, uno era oscuro, lleno de arboles secos, animales sombríos, basura, daba miedo, a lo largo se podían ver montañas, enormes rocas y hasta aguas sucias. El otro en cambio, tenía flores de todos lo colores, arboles, arbustos, animales hermosos, hasta una cascada, era el paraíso.
-Adivina hacia donde lleva cada uno.- Dijo Uriel.
-No entiendo lo que quiere decir.- Estaba completamente confundida, no comprendía en absoluto.
-El camino oscuro, sombrío, es el camino de la vida, o al menos es como lo ves.- Era así, totalmente, yo lo veía así o más bien, estaba segura de que era así.
-¿Y el otro camino? ¿A donde lleva?
-Ese es el camino de la muerte, así lo ves tú.
-Pues sí, así lo veo yo, pero ¿que quiere decir con todo esto?- Realmente seguía sin entender, de repente, miles de caminos surgieron a mi alrededor, parecidos al camino de la muerte, algunos aún mejor. Estaba tan asombrada admirando los otros caminos, que no percate que el camino de la muerte había cambiado, ahora era todo negro, todo oscuro, no tenía nada en absoluto, al mismo tiempo, el camino de la vida, había tomado otra perspectiva, ahora estaba iluminado y los arboles secos tenían brotes.
-Tú no ves la verdadera realidad, la muerte no tiene nada de bueno, ¿acabar con tu vida? Con eso no solo pararas el sufrimiento, si no también la felicidad, ya no habrán risas, ni momentos buenos, no habrán más abrazos, ni nada de todo lo que te hace feliz. Lo que tú no ves, es que hay caminos diferentes, hay muchas formas de vivir, algunas no muy fáciles y otras muy buenas y felices. Pero tú estas cerrada de vivir una vida que no quieres y por eso tomas el camino equivocado como la "gran" opción de parar de sufrir, cuando la verdadera decisión que debes tomar, es cambiar, cambiar tu entorno, no terminar con tu vida.-
Y luego de eso, desperté en mi habitación, escuchando la alarma sonar, con una idea totalmente diferente de la vida.

domingo, 13 de octubre de 2013

Ven a mí.

Me ha encendido la luz de tus ojos
me ha envenenado tu risa
me han cautivado tus labios rojos
ven a mí pequeña poetisa.

Me ha alocado tu delicadeza
me ha despertado tu viveza
me ha encandilado tu belleza
ven a mí y mantente con firmeza.

Te he tenido en la mente
te he buscado entre la gente
ven a mí y seamos dos en vez de uno

te he regalado miles de caricias
te he encontrado entre miles de delicias
si no vienes no tendrá sentido alguno.

viernes, 4 de octubre de 2013

Dentro de tus ojos.

He caído en tus ojos, no encuentro salida, anhelo ver la luz, pero solo veo penumbra. ¿Qué ha echo que tus ojos se vaciaran? Intento caminar a tientas, pero solo caigo en la oscuridad, ¿donde enciendo la luz? ¿donde aclaro tus ojos? No llores, me ahogo, déjame vivir aquí, quiero vivir en tus ojos, mirar lo que miras, observar lo que observas, quiero mirar el mundo con los mismos ojos que tú lo miras. Duerme y déjame dormir, que la oscuridad absoluta reine en tus ojos, que nada los dañe, yo estoy aquí, intentando buscar la luz, la luz que tus ojos perdieron. Tu ojos son vacíos, no tienen final, ni inicio, ¿donde estoy? Ayúdame a buscar la luz, la luz de tus ojos, ¿donde ha quedado? ¿se ha ido? ¿que le han echo? Limpia tus lagrimas, no llores, sonríe, ve hacia la luz y conectate con ella, te hará bien, y ahí, encontraremos tu verdadero brillo, el de tus vacíos ojos.
¡Encontraste la luz! ¡Encontramos la luz! Ahora tus ojos brillan, están encendidos en llamas, quieren gritar, y yo aquí bailo, salto, canto, corro, que hermosos ojos, mírate al espejo, mira tu reflejo, observa el interior de tus ojos, observame, toma conciencia de tu belleza. Grita que eres feliz, grita que encontramos la luz, grita que tus ojos brillan, que yo vivo en ellos.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Strong warrior.

Paredes cree. Murallas levanté. Nada permitiré entrar a este fuerte corazón. Nadie volverá a romper mi duro caparazón. Sola subiré a lo más alto. Prepárate porque ahora ni mil batallas podrán contra mí. Nadie volverá a derribarme. Ahora soy más fuerte, más fuerte que el acero. No guardo rencor, ni odio, ni siquiera ira, solo no volveré a caer. No intentes luchar, no intentes entrar, no lo lograras. Pero si intentas salir, no lucharé para que te quedes. Tengo un escudo y nada ni nadie podrá romperlo, si quieres inténtalo, pero no lo conseguirás, soy más fuerte ahora, no podrás contra mí, brillo más que el sol. Ahora seré una guerrera.

¿Verdad o mentira?

La verdad muchas veces puede doler, pero no va a doler más que la mentira, la mentira siempre quedará en la memoria, intacta, dolorosa, engañosa. La verdad puede ser cruel, puede costar asumirla, pero nada es mejor, nada es más sano, que la pura verdad. Cuando le decimos la verdad a alguien, tememos herirlo, pero ¿no deberíamos temer herirlo mintiendo? “La mentira tiene patas cortas” se dice mucho esto porque al fin y al cabo siempre se sabe la verdad. Pero además, las mentiras pueden crecer, crecer y crecer, sin control, hasta que no es una mentira, son miles, y ¿cómo controlas miles de mentiras? No se puede, por eso al final se sabe siempre la verdad, porque la mentira no se controla.
Al acostumbrarse a mentir, ya no hay cargo de conciencia, y eso impide dejar de hacerlo, ya es común, ya no importa. Pero uno no puede mentir y olvidar que mintió, sintiendo que es una verdad, la mentira es mentira y conlleva el daño, el dolor. La mentira duele cuando se descubre, se pierde la confianza, se piensa siempre en que puede volver a aparecer, que la persona puede volver a mentir.
Todos mentimos, porque muchas veces es necesario, pero muchas son mentiras piadosas, sin daño, como por ejemplo, “yo no lo rompí”, “yo no fui”, “se cayo solo” e ilimitadas mentiras que todos hemos dicho. Pero últimamente frases que antes eran tan importantes, que se sentían y realmente se decían cuando era real, se han transformado en mentiras, “te amo”, “soy fiel”, “puedes confiar en mí”, ¿qué ha pasado? ¿por qué ahora ya no tienen ningún valor? A este punto hemos llegado, nunca sabemos si nos están mintiendo o nos están diciendo la verdad, para hacerlo necesitamos conocer inmensamente a esa persona, que irónico.
Si no somos capaces de afrontar nuestras verdades, ¿cómo podremos creer que alguien más puede ser transparente y no mentirnos? ¿cómo podemos esperar que alguien sea sincero si no podemos ser puros y transparentes? La mentira duele, la verdad también, pero solo una es la correcta, solo una irradia pureza y transparencia, solo una es la verdadera bondad. 

viernes, 20 de septiembre de 2013

Tú sin mí sin vos.

¿Cuando podre olvidarte, borrar todas las penas y demostrar que puedo vivir sin ti? Anhelo ese día, o ese momento, quiero que llegue, poder sentirme libre, sin culpas, sin ti. Odio despertarme por las mañanas recordando que mi sueño fue sobre ti, odio pensar todo el día en ti, odio esa sensación de melancolía y nostalgia que siento cuando recuerdo esos días en que todo estaba bien. Cada día te veo más cerca, cuando cada día te siento más lejos. A cada momento puedo sentirte pasar, puedo sentirte aquí a mi lado, cuando a cada momento puedo sentir que me olvidas, que ya no me quieres. No quiero que me olvides, porque yo no puedo olvidarte. No podría soportar saber que yo sigo perdida en ti mientras tú puedes perderte en alguien más cuando sea.
Quizás un día despierte y tú no estés en mi mente, quizás te hayas quedado en mis sueños y solo allí te volveré a ver. Muchas veces, tú vuelves a mí como quien entra y sale de una casa, como si nada y yo cada vez me rompo más, mis heridas nunca cicatrizaran si tú vuelves a lastimarme. Recordaré siempre tu esencia, tu frescura, tu hipnotizante sonrisa y esas sensaciones que me hacías sentir. Pero quiero olvidar lo que siento por ti, quiero olvidar cuanto te amo, quiero olvidar que eres para mí el más genuino amor que he sentido.
Espero, que si no te olvido, deje de doler no tenerte, deje de doler extrañarte, deje de doler saber que estas bien sin mí. También espero, que encuentres alguien como yo, pero no cometas los mismos errores. Y si no me olvidas, si sientes lo mismo que yo, aprende a vivir con ello, porque no quiero que vuelvas, quiero olvidarte, porque se que si vuelves, así como volviste te iras y me dejaras destrozada como haces siempre.
Así que nos dedicaremos a olvidarnos, aunque duela, aunque sea imposible, nos dedicaremos a no volver, al menos yo, me dedicaré a esfumar tu nombre de mí, a borrar esos recuerdos imborrables, a olvidar esa afición que me impide olvidar. Nos dedicaremos a vernos de lejos, a sentirnos cerca, a mirarnos, a amarnos, nos dedicaremos a no ser lo que ya no se podrá ser. 

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Volver al inicio.


"Vuelves a mí porque el asesino siempre vuelve al lugar del crimen"

Toda acción que planeemos hacer es hipotética, ya que nunca sabrás si lo harás tal cual lo planeaste o si directamente lo harás. He planeado hacer miles de cosas que al final no resultaron, me salieron mal, no las hice. Es frustrante, porque obviamente, tu mente se prepara para hacerlo, pero si no lo haces, todo el plan se desarma y vuelves al punto de inicio. En realidad, ¿qué gracia tendría poder lograr todos nuestros planes de una sola vez? Sería todo mucho mas fácil y nada tendría sentido. Me refiero, si nunca tropezamos y si no tuviéramos errores, ¿sería todo perfecto? O ¿nunca aprenderíamos sobre la vida? Es que ni siquiera puedo imaginarlo, no tendría sentido vivir sin equivocarse, haciendo las cosas siempre bien, pues si sería estupendo, pero a la larga no encontraríamos un sentido.
Muchas veces al tropezar siempre con la misma piedra le tomamos cariño y ahí es cuando todo se vuelve complejo, volvemos al inicio una y otra y otra vez, es como si nos gustara. Hasta que llega el punto donde te cansas o simplemente ya no quieres seguir tropezando y cambias de rumbo, decides rodear la piedra, decirle adiós. Pero que irritante es volver al inicio, que nada de lo que hiciste haya servido. Buscamos nuevos errores, nuevas piedras, algunas más pequeñas, algunas más grandes, afiladas, blandas, que duelen, que acarician. A veces simplemente nos gusta como nos hace sentir ese error, ese al que siempre volvemos a cometer, solo por el simple gusto que le tomamos.
A nadie le gusta cometer errores, pero inconscientemente los cometen porque les gusta. Es irónico pero tiene lógica, nos acostumbramos a esos errores, a como nos hacen sentir, a su fin, a volver al inicio, para volver a cometerlos. Y ahí es cuando inconscientemente no avanzamos, nos estancamos en un error y no aprendemos nuevas lecciones.

domingo, 15 de septiembre de 2013

El olvido.

¿Qué tan difícil es olvidar? Olvidar siempre es necesario, los recuerdos se acumulan y tienen que desaparecer para dar espacio a nuevos recuerdos. Olvidar puede ser doloroso, ingrato y hasta cruel, pero a la larga siempre es inevitable. Todos tenemos algo que queremos olvidar, algo que todos los días nos carcome, nos desgasta, nos hace recordar todo aquello en lo que no se quiere pensar.
El pasado es un recuerdo de todo aquello que alguna vez fue presente, que nos hace ver que fue lo que hemos echo mal y que hemos echo bien, nos hace ver nuestros errores, eso que no tenemos que volver a hacer, eso que siempre será pasado. Olvidar es, en síntesis, borrar esos recuerdos que nos hacen mal al alma, que nos muestran que tan diferente es el ayer del hoy y nos da miedo de que tan distinto puede ser el mañana.
Siempre hay algo que queremos olvidar, sea una perdida, un accidente, un amor, algo que aunque hagamos lo que hagamos no podemos olvidar, intentamos e intentamos pero parece que nada sirve, nada logra borrar ese recuerdo, ese sentimiento. Porque un recuerdo conlleva otros miles de recuerdos y es ahí cuando el olvido se hace eterno, doloroso, cuando los recuerdos duelen, duelen en lo más profundo y hacen que se vuelva imposible borrarlos.
Es muy difícil que alguien un día diga “quiero olvidar” y simplemente olvide, es como decir “quiero cambiar” y simplemente cambie. Uno nunca sabe cuando va a olvidar o mejor dicho cuando va a terminar de olvidar, porque todos aquellos recuerdos que son inútiles, se olvidan para dejar espacio a aquellos recuerdos que son importantes, esos que marcaron una parte de nosotros y traen con ellos miles de sentimientos.

Me responderé la pregunta que hice al inicio, olvidar no es algo consciente, no es una acción que provenga de nosotros mismos, no es una decisión. Uno olvida inconscientemente, cuando algo deja de doler, se puede olvidar. Con el tiempo, esos sentimientos y recuerdos que nos atormentan, se olvidan, porque dejan de doler. Pero todo, absolutamente todo, queda en la memoria, queda en el recuerdo, pero ya no atormenta, ya no duele, es simplemente un recuerdo más.

viernes, 13 de septiembre de 2013

La primer caída.

Estoy cayendo, cayendo en lo más profundo, no puedo volar, no puedo sostenerme, simplemente caigo en un vacío enorme. No veo luz, solo oscuridad, no se cuando llegaré al final, no se cuando me golpearé con el duro suelo, pero se que dolerá, dolerá mucho. Pierdo las esperanzas de que alguien me sostenga la mano y me eleve hacia lo más alto, nadie en absoluto aparece. De vez en cuando veo luces que titilan, aparecen y desaparecen, son muchas, siento que floto, que ya no caigo, por determinado tiempo, estoy intacta. Pero luego esas luces desaparecen y vuelvo a caer, más rápido aún. Como si todas esas luces se hubieran apagado, agrupado y me hubieran empujado aún más fuerte hacia abajo.
Hasta que caigo y ¡pam! Me rompo en mil pedazos, como un vidrio frágil, como si todas esas fuerzas que había acumulado antes de caer, que me hacían ser fuerte, se hubieran esfumado en la caída. Y de repente escucho una voz, no, son muchas voces, que me preguntan por qué he caído, por qué he pensado que alguien me sostendría, que yo era fuerte, que por qué me rompí tanto, que me repare, que no es para tanto, pero yo estoy ahí, mirando como mis pedazos se expanden por el suelo, cada uno me duele más que una herida, más que una perdida.
Intento repararme, unir mis pedazos, pero apenas puedo moverme y cuando lo hago me duele todo. Aparecen de nuevo aquellas luces y siento que me mueven, que intentan arreglarme, aunque no logran mucho. Luego de días y días, semanas y semanas, logré unir la mayoría de mí, unir la suficiente fuerza para levantarme y volver a subir, seguir adelante, intentando dejar todo atrás, intentando aprender de mi caída. Las voces nunca se han ido, siempre han estado allí, diciendo cosas, a veces decían que yo era fuerte, que lo lograría, a veces se retractaban y me decían que me quede ahí, que no vale la pena volver a subir. Pero las positivas, las que me decían que debía subir e intentar quedarme arriba por más tiempo, que yo podía lograrlo todo, eran más fuertes, algunas veces hasta gritaban. Las luces tampoco se han ido, aparecen debes en cuando, iluminando mi camino, hacia donde tengo que ir. Cuando empecé a subir de nuevo, algunas voces ya no se escuchaban, eran débiles, pero otras eran cada vez más fuertes y venían de arriba, me decían que siguiera subiendo, que yo podía.

Y ahora, sigo subiendo, cada vez más, porque según algunas voces, nunca se llega hasta arriba totalmente, otras voces también me dijeron, que no es muy bueno subir mucho, porque si vuelves a caer, puede volver a dolor, pero además me dijeron que no hay que tener miedo de subir, porque aunque caiga miles de veces, siempre se puede volver arriba. Las luces siguen alumbrando caminos, caminos diferentes, yo puedo ir por donde quiera, por donde me parezca mejor. Y así, sigo intentando no volver a caer.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Todo aquello.

Alguien puede cambiarte el animo, el humor, la cara, hasta la vida, pero solo si tú le permites entrar en ti y hacer que modifique lo que este a su disposición. Hay personas que simplemente llegan a tu vida para modificarla, modificarte, te hacen más sensible o a veces más frío, te hacen amar como nunca antes amaste, te hacen vivir cada minuto. Esas personas, son las que al hablarte te sacan una sonrisa, las que uno ve y simplemente se da cuenta de cuanto valen. Esas personas, que hacen que cualquier tontería se transforme lo más gracioso del mundo, que hacen que cada lágrima parezca no tener valor, que hacen que cada error sea realmente lo que es, un error, no un dolor.
No hay muchas personas así en mi vida, solo hay una. Que haga lo que haga sigue dejando en mí su huella permanente, que cada vez que lo veo olvido todos y cada uno de mis problemas, que cada vez que sonríe, se me mueve el mundo. Es él el que me deja sin respiro, el que se lleva mis suspiros, el que aparece en mis sueños, el que aunque no haga nada para mi siempre va a hacer todo. Que irónico es que de él dependan mis ánimos, mis humores, si estoy bien o si estoy mal. Nunca he querido tanto a una persona, pero me ha dado razones suficientes para que mi amor por él echara raíces y se transformara en algo permanente, que no se irá muy fácilmente.
Su ausencia es el grave dolor del olvido, es una estaca en lo más profundo de mi corazón, es el reflejo de todos aquellos errores que cometí. Esos errores que me han demostrado lo ingrata que he sido, pero mis errores también son el reflejo de los suyos, vamos a la par. Oh, que lindo sería, ir juntos a la par, exacto como en la canción. No puedo olvidar aquellas palabras infinitas que hacían de mis días los más maravillosos paraísos. Aquellas miradas que terminaban en sonrisas, que nunca concretaron nada. Todo aquello que dijimos y no hicimos, que aún anhelo hacer, antes de que mi vida se vuelva larga e inoportuna.

Solo deseo que todo aquello no quede en nada, porque yo permití que todo aquello fuera parte de mí, entonces esa parte de mí quedaría en nada y ese nada consumiría todo de mí, volviéndome nada en cuestión de segundos. Solo deseo, que su cuerpo roce el mio y que algún día todo aquello, logré ser lo que siempre tuvo que ser. 

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Muchos dicen, pocos hacen.

Muchos dicen que las aves son libres y sueñan con ser una, pero la realidad es que no son completamente libres, nadie es completamente libre, ¿acaso las aves pueden volar más allá del cielo? Solo que tengan poderes, cosa que aún no pasa, no pueden. Muchos dicen que el cielo es el limite, pero hay huellas en la luna y seguramente algún día habrá huellas en otro planeta. Todos miran muy por debajo de la realidad, ven lo superficial, pero ¿qué tan libre eres? Y ¿qué tan libre quieres ser? Deberías saberlo, ver la diferencia y preguntarte, ¿qué es lo que te aleja de la libertad que quieres? ¿los limites? ¿las leyes? ¿los demás? Nada debería alejarte de tu libertad, ¡porque no hay limites! Metafóricamente hablando claro, porque si hablamos literalmente estaría mintiendo, no puedes ir muy al centro de la tierra y tampoco puedes ir más lejos del cielo, a no ser que tengas una nave espacial.
Quizás no hoy, pero algún día seras libre, hipotéticamente al cumplir la mayoría de edad eres libre de tus padres, pero ahí no eres completamente libre, todavía tienes esas ataduras que te mantienen en el suelo, conseguir dinero, trabajo, un lugar para vivir, si no tienes esas cosas aseguradas no puedes correr libre.
Todos queremos algún tipo de libertad, algunos de alguien, algunos de algo, otros queremos la libertad de expresarnos, de demostrar que todos podemos llegar a ser todo lo que queramos, que somos libres de volar, volar y esparcir toda nuestra sabiduría, también ampliarla, conocer nuevas corrientes. El tiempo pasa y como muchos dicen no se detiene por nadie, tú ¿vas a ser parte de esos muchos dicen? ¿o vas a hacer? ¿a volar? ¿a demostrar que eres libre? Nuestras almas son libres de expresar nuestros sentimientos, no pienses, no digas, actúa, vive, ¡vuela! Porque aunque no tengas alas, eres capaz de volar hasta donde tu corazón imponga. 

martes, 10 de septiembre de 2013

¿Y él?

Ella era todo para mí, era la luz de mis ojos, no había día que no ansiara vivirlo junto a ella, viéndola sonreír, complaciendo sus caprichos, sus celos, era tan perfecta. Nunca había visto tanta luz en una mujer, tanto amor, ¡oh dios! Como la amo. Porque sí, aún la amo, aunque me ha dejado en pena, llorando por su ausencia, la amo como nunca he amado a una mujer más que a mi madre. Amo escucharla reír, amo escucharla cantar, amo verla bailar, amo ver su pelo al viento cuando la brisa sopla en compás de los cantos de las aves. Es alucinante mirar sus ojos, esos ojos tan profundos y oscuros, con un mar de misterios en su interior, ¡como no enamorarme de esa mujer! Si cada vez que su aroma se expandía a mi alrededor, cada uno de mis sentidos se ponía en alerta. Si cada vez que escuchaba su voz, mi sonrisa se ampliaba oreja a oreja. No he vivido tan feliz como he vivido cuando estaba con ella.
Pero la he perdido, y aún no se que he echo, ¡si yo la amo y la he valorado siempre! Que ingrato saber, que me ha dejado por otro hombre, ¿la tratara mejor que yo? ¿complacerá sus deseos aún mejor que yo? ¿la hará más feliz que yo cuando lo único que trataba era llenar sus días de amor? Son cosas que me pregunto muy frecuentemente, espero algún día saber las respuestas, para limpiar mi conciencia o para simplemente destrozarme más.
Recuerdo aún, aunque ya hayan pasado más de 7 meses, el día que nos separamos, ese día, aprendí lo que era sufrir por amor. Claramente, no era nuestra primer pelea, pero nunca me había sentido tan mal por una separación, luego de tres años y medio de una verdadera relación formal, no podía esperar menos. Recuerdo que llegó a nuestra casa, un apartamento que juntos pagábamos con nuestros sueldo, llena de decisión, firme y segura, tanto que sentí una opresión en el pecho, sabía que algo malo sucedería.
  • ¡Ey amor! ¿Qué sucede? ¿Cómo ha sido tu día? - Dije fingiendo estar despreocupado.
  • Cariño, creo que deberíamos hablar. - Ella estaba seria, mi cara se transformó.
  • Pues claro, ¿de qué quieres hablar?
  • Mira, no quiero herirte, he pasado los mejores días de mi vida contigo, pero creo que esto llego a su final, no podemos seguir, te amo pero me voy.

Al decir esto, nuestros ojos se llenaron de lágrimas y ella se largó de allí. Yo me senté y no paré de llorar luego de las tres horas, no podía creerlo, ¿cómo era posible que todo se hiciera nada en cuestión de segundos? Pues ahí había quedado yo, destrozado, solo, en pena. No supe más de ella hasta algunas cuantas semanas después, la vi con él en un parque cercano al centro. Era alto, esbelto, fortachón, no se parecía nada a mí. Y ella, ella estaba feliz, sonriente, lo miraba a los ojos, ahí fue cuando comprendí que ella ya no me amaba y yo seguiría amándola en silencio, pensando qué fue aquello que nos separo. 

viernes, 6 de septiembre de 2013

Vida mía, ¿dónde has estado?

Extraño tu voz, tu forma de mirar. Extraño tu ser, tu manera de hacerme feliz. Extraño tu maravillosa sonrisa, tu real vida. Extraño tus emblemas y tus grandes dilemas. Extraño tu forma de hacerme ver que la realidad era dura y tu amor verdadero. Pero no te extraño a ti, extraño lo que había en ti, eso que desapareció un día que me marché.

Genuina realidad

El mundo era suyo, podían atravesar miles de océanos juntos, nada los detenía, sus almas eran iguales, era magnifico verlos de la mano, ver como sus miradas se encontraban daba dulzura. Pasaron tantas cosas juntos, miles de peleas, celos, altas y bajas, pero nada los separaba, luego de las peores tormentas seguían en pie, era alucinante. Recuerdo una vez que me quedé a observarlos, se sonreían felices, sin ningún motivo, se miraban a los ojos tratando de mostrarse, abrazados eran uno solo. Nada era más grato que ver ese amor que irradiaban.
Pero de pronto, todo comenzó a tornarse gris, comenzaron las fuertes peleas, los engaños, el dolor, la humillación, nada se veía como antes. Se ignoraban, podían pasar días sin hablarse solo por su orgullo, pero en ellos existía el dolor de no tenerse. Se podía ver a los dos destrozados simplemente por no estar juntos, a eso, cuando todo se reparaba parecía que todo era rosa de nuevo, pero solo era lo que aparentaba, ya que luego de unos días de armonía volvían a padecer obstáculos en su relación.
Luego de muchas idas y vueltas, decidieron alejarse, obligados a olvidarse, su orgullo se elevó y se miraban a lo lejos, simulando ignorarse. Se extrañaban, sus mundos no estaban acostumbrados a separarse tanto. Llegaron al punto de contradecir sus sentimientos por el simple disgusto de no poder olvidar, de no poder borrar esa sensación de afición que se tenían.
Mucho tiempo después uno de los dos no aguantó más la pena, olvidó su dignidad y volvió a contactar con el otro. Confesaron cuanto se extrañaron, cuanto añoraban volver a ser. Pero nada era como antes, ya todo había cambiado, era algo ajeno a lo que antes habían sentido. Lo intentaron todo pero el tiempo no vuelve, ni las oportunidades perdidas, los errores no se olvidan, todo queda en la memoria, el dolor siempre estará intacto y ninguno de los dos volverá a sentir lo mismo que algún día sintieron, ese sentimiento de ser completo, de ser feliz, de ser verdaderamente amado.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Sentido, sueño, meta, ¿qué tan igual es su significado?

¿Quien no ha tenido sueños? Tener una casa en la playa, un flamante auto, un título, una gran familia, o pasar de lo material, encontrar al amor de nuestras vidas, conocer lugares nuevos, vivir aventuras. Los sueños o metas van por arriba de nuestro alcance, si no ¿para qué soñar en eso? Cuando el sueño de alguien es ser feliz ¿qué tan infeliz es? Cuando el sueño de alguien es conocer lugares nuevos ¿qué tan desagradable puede ser su lugar? Cuando el sueño de alguien es encontrar el verdadero amor ¿qué tan solo está? 
Por mi parte, mi sueño es encontrar mi verdadero yo, entonces la pregunta es ¿qué tan confundida estoy sobre quien soy? ¿soy así o solo estoy pasando una fase de preparación? ¿hacía donde voy? Mi sueño es encontrar respuestas, las verdaderas y tan ausentes respuestas. He soñado con muchas cosas, desde pequeña, soñar es algo normal en mí. Encontrar mi verdadera vocación fue uno de los primeros. Ser grande para que me respeten era algo que siempre anhelaba.
Preguntando un día sobre sueños ajenos me encontré con que muchas personas suponían que no tienen sueños, pero eso es imposible, todos tenemos sueños, en el fondo, todos anhelamos tener o lograr algo. ¿Cuál sería el sentido de vivir sin un propósito, sin un sueño, sin una meta? ¿tendría sentido acaso? Muchos viven la vida tratando de entender cual es el sentido de sus vidas, sin vivir, están siempre buscando un rumbo sin darse cuenta que siempre estas en marcha, porque el tiempo pasa y no se detiene, menos aún para que alguien encuentre su camino, todos construimos nuestro camino día a día, cada día sin sonreír es un día desperdiciado, cada día sin dar de nosotros es un día desperdiciado, ¿para qué desperdiciar días? Si cada nuevo día es una nueva oportunidad de amar, de ser amado, de vivir.

¿Te doy un consejo? Sueña, a lo grande, lucha por ese sueño, día a día, aunque sientas que no lo lograras nunca te des por vencido, valorate, quierete, demuestra que la vida está echa para vivir, que todo se puede lograr, que nada es inalcanzable, se optimista, piensa en ti, piensa en los demás, ama, ama hasta a la persona más odiosa, ama y veras como todo siempre es luz. Porque si tú amas, seras amado, si das, recibirás, si luchas, lograras todas tus metas, solo cree en ti, porque si tú no crees en ti, nadie más lo hará. 

martes, 3 de septiembre de 2013

Imposible pero real

Durante meses he permanecido persistente en su ser, observándolo desde lejos, también desde cerca, siguiendo sus pasos, sus huellas. He vivido tiempo con él, aprendiendo que tan esplendido es, viendo que tan maravillosos son sus ojos, sintiendo cada latido acelerado cuando se acercaba a mí, él me amaba, yo lo amaba. Pero un muro de piedras más fuerte que el rugido de un león impedía toda interacción amorosa. Sí, era un amor imposible. Amor, porque desde el primer día que él apareció en mi vida ocasiono un sin fin de sentimientos, de emociones a punto de estallar. Imposible, porque aunque lo amara no podía otorgarle mi amor, no era lo debido.
Él sabía como hacer que mi cabeza entrara en descontrol y mi corazón comenzara a galopear como un corcel suelto, teníamos gustos muy parecidos, nos gustaba sentarnos a ver las estrellas mientras escuchábamos esa magnifica música que me había enseñado a contemplar, uníamos constelaciones que nosotros mismo imaginábamos y luego reíamos hasta el amanecer. Cuando estaba con él todo simplemente se volvía mágico, irreal, era un sueño. Parecía más aún un sueño cuando llegaba a casa, recordaba aquellos momentos y me daba cuenta de cuantas oportunidades estaba perdiendo, pero sabía que era lo correcto, eso me daba ánimos para no defraudarme a mí misma y aunque no quisiera, seguir con ese amor utópico.
Al inicio él no sabía que nuestro amor nunca podría ser, entonces intentaba, intentaba e intentaba llegar a mí, pero yo me negaba, hasta que se cansó y tuve miedo de perderlo, me exigió una explicación y yo no tuve más que contarle que no podíamos ser, antes de que digiera nada, le dije que debíamos alejarnos, imaginé que él no querría nada ahora que sabía que nunca seríamos más que amigos. Pero algo me sorprendió, su reacción no fue la que yo esperaba, él me dijo que haría lo que fuera por estar cerca de mí, que en nuestros corazones podíamos ser lo que queramos, nada nos impediría amar.


lunes, 2 de septiembre de 2013

Amor incondicional

Un día, mirando fotos viejas, encontré a aquella persona que me hizo feliz durante un año, con insignificantes detalles, él me hacía feliz, me hacía sentir especial y que yo no era otra más del montón. Era educado y cortes, era dulce y sabía que decir para elogiarme o sacarme una sonrisa. Amaba hablar con él, era inteligente, sabía que decir, era una persona agradable para mantener una conversación, agregándole que era gracioso, tenía su pequeño humor en todo lo que decía, era algo que destacaba y me gustaba. Cuando estábamos juntos el tiempo se detenía y los problemas no tenían importancia, solo existíamos nosotros dos. Nunca obtuve abrazos tan dulces como los que él daba, eran delicados, abundantes, como sus besos, que me hacían volar, uno de sus besos podía equivaler a miles de dulces niños felices, esos que al mirarlos sonreír alumbran toda una vida de oscuridad. ¿Cómo no amar a ese dulce ser? Si cada vez que me sonreía veía el cielo iluminarse como cada amanecer, si cada vez que sus dulces abrazos opacaban en mí miles de aves volaban felices hacía sus hogares, si cada vez que estábamos juntos el mundo vivía en paz.
No todo era color de rosa, no era una relación perfecta, las relaciones perfectas no son reales, ya que la perfección es irreal, una ilusión. Había vida en nosotros, y en la vida siempre hay altas y bajas, cada pelea parecía una guerra, intranquila, agresiva, mataba ilusiones, mataba la paz. Pero cuando llegaba la hora de volver a ser felices el sol irradiaba más luz brillante que cualquier otro día, las nubes desaparecían y cada ave demostraba su amor por volar. Eramos dos jóvenes que anhelaban envejecer juntos, tener niños y verlos crecer, aprendiendo de la vida. Como toda pareja teníamos planes juntos, toda una vida de sueños. Siempre fuimos dos soñadores, a lo grande, soñábamos con construir una enorme casa donde quepan muchos niños, soñábamos con una gran familia, una de esas que los vecinos envidian por ser tan felices.
Hasta que de a poco todo se fue esfumando, los sueños, los abrazos, los besos, las miradas, sus sonrisas ya no eran para mí. Cada día algo más iba faltando, desaparecía, se veía de lejos, ya nada era igual. Un día todo había cambiado y simplemente ya nos habíamos olvidado, él había encontrado a alguien más y yo había recordado como se vivía sin él, era mucho más grato que sufrir su ignorancia. Entonces todo ese amor que vivía en nosotros murió, en él nació otro y en mí renació el amor hacia uno mismo, el amor que todos tenemos en nuestro interior, cuando estamos con alguien, ese amor se transforma y es utilizado para amar al otro, pero cuando estamos solos ese amor renace en nosotros y nos enseña cuan importantes somos, nos da la libertad de ser felices y luchar contra la vida solos y fuertes, libres. Me gusta recordar mis anécdotas, porque cada una conlleva a algo de todo lo que he aprendido en mí vida, a algo de todo lo que he vivido y uso para vivir.




Aquel hombre de ojos tristes

Allí va aquel hombre con sus ojos tristes, su cabeza gacha, pensador, ¿en qué pensará? ¿en su triste vida? Lo he visto pasar tres veces en esta semana, es extraño, no lleva ninguna carga, ningún bolso, ninguna mochila, ni siquiera un portafolio de trabajo. Parece que estuviera de paseo, caminando sin rumbo, buscando algo en su cabeza, quizás alguna respuesta a sus preguntas, esas que todos tenemos o quizás una solución a sus problemas, esos que a todos nos saca el sueño.
Cada vez que pasa me siento en la ventana a observarlo, me genera intriga, curiosidad, ¿cuál es su destino? ¿cuál es la razón de esa mirada perdida en busca de algo? ¿qué es ese algo? Muchas veces me han dicho que caminar solo es bueno para pensar, para abrir la mente a nuevas ideas, como cuando uno se baña, algunos cantan y otros piensan, piensan en su vida y en sus dilemas. Creo yo que es un tema de relajación, cuando uno se relaja tiende a pensar mejor, pone la mente en blanco y ordena sus pensamientos. Pero aquí algo era diferente, las personas necesitan relajarse y pensar dos o tres veces, aquel hombre pasa por aquí hace semanas, siempre con los mismos ojos tristes, con la misma mirada perdida.
De muchas primaveras que he vivido, ésta es hermosa, las flores brotan como si fueran a ser cortadas para una boda, con sus colores deslumbrantes. Está lleno de hermosas aves y mariposas, es encantador verlas volar alrededor de la azalea que está ubicada en el fondo de mi jardín. No hace mucho que me he mudado aquí, dejé la casa de mis padres y ahora vivo en un adorable barrio, la gente aquí es humilde y sencilla, los días de lluvia un puesto de comida casera se instala en la esquina de mi cuadra y una mujer de unos cincuenta años la vende amigablemente.
La semana pasada, yo estaba sentada al frente de mi casa cuando aquel hombre pasó, hubo un momento en que nuestras miradas chocaron y me genero aún más intriga y curiosidad de la que ya tenía acumulada, porque vi en sus ojos la falta de fe, la falta de esperanza, su mirada perdida guardaba miedo, temor hacía algo, como si tuviera un obstáculo que no puede derrotar, o quizás sí puede, pero no encuentra la forma, por eso sigue pasando por aquí.
Hoy hace ya tres días que no veo a aquel hombre de ojos tristes, ¿habrá solucionado sus dilemas? ¿se habrá rendido? Espero que no se haya rendido sin antes haber intentado todas las soluciones posibles, ¿cuál es el sentido de dejar de luchar sin antes ser vencido? Yo creo que ninguno. Tengo muchas dudas sobre detenerlo para hablar y ayudarlo, si es que puedo, porque quizás sea de mala educación para él que yo me meta en su vida, pero realmente quiero saciar esta gran curiosidad que ha crecido en mi.
Ya había pasado una semana desde la última vez que vi a aquel hombre cuando pasó de nuevo por mi casa, pero ésta vez todo había cambiado, él ya no tenía ojos tristes, ni mirada perdida, al contrario, tenía una leve sonrisa en su rostro, pensé que eso era imposible, que nunca vería algún gesto parecido en ese hombre, por eso sonreí cuando lo vi. Salí corriendo hacia fuera, dispuesta a hablar con él.
-¡Espere buen hombre! - Le grité y él se dio la vuelta.
-¿En qué puedo ayudarla? - Me dijo con una gran sonrisa, eso me dio aún más ganas de hablar.

  • Desde la primera vez que usted ha pasado por aquí, lo he visto pasar con sus ojos tristes y su mirada perdida y ha creado una gran intriga en mí, hace una semana no ha pasado y ahora que vuelve veo que esta diferente, si no le parece una falta de educación y si tiene tiempo, me gustaría saber sobre usted. - Al decir esto, sus ojos se abrieron como platos.
  • Claro que tengo tiempo – Me dijo mostrándome sus blancos dientes – Este último mes le han diagnosticado cáncer de mama a mi mujer y ha estado en tratamiento, no mostraba ningún avance y no encontrábamos salida. Me gusta caminar, me ayuda a pensar, a despejar la mente y realmente estábamos devastados, no sabíamos que más hacer, me sentía totalmente acorralado, sin puertas que se pudieran abrir para ella, tenía miedo, mucho miedo de perderla.
  • ¿Y qué pasó? - Le dije totalmente interesada.
  • Ella se recuperó y logró combatir el cáncer. - Fue la mejor noticia que me podía haber dado, pero me surgió una duda.
  • ¿Y por qué ha pasado hoy por aquí?
  • Quería demostrarle que nunca hay que dejar de luchar sin antes ser vencido, porque uno nunca sabe cuantas oportunidades tiene aún para vencer.