"Vuelves
a mí porque
el asesino siempre vuelve al lugar del crimen"
Toda acción que planeemos hacer es hipotética, ya que
nunca sabrás si lo harás tal cual lo planeaste o si directamente lo
harás. He planeado hacer miles de cosas que al final no resultaron,
me salieron mal, no las hice. Es frustrante, porque obviamente, tu
mente se prepara para hacerlo, pero si no lo haces, todo el plan se
desarma y vuelves al punto de inicio. En realidad, ¿qué gracia
tendría poder lograr todos nuestros planes de una sola vez? Sería
todo mucho mas fácil y nada tendría sentido. Me refiero, si nunca
tropezamos y si no tuviéramos errores, ¿sería todo perfecto? O
¿nunca aprenderíamos sobre la vida? Es que ni siquiera puedo
imaginarlo, no tendría sentido vivir sin equivocarse, haciendo las
cosas siempre bien, pues si sería estupendo, pero a la larga no
encontraríamos un sentido.
Muchas veces al tropezar siempre con la misma piedra le
tomamos cariño y ahí es cuando todo se vuelve complejo, volvemos al
inicio una y otra y otra vez, es como si nos gustara. Hasta que llega
el punto donde te cansas o simplemente ya no quieres seguir
tropezando y cambias de rumbo, decides rodear la piedra, decirle
adiós. Pero que irritante es volver al inicio, que nada de lo que
hiciste haya servido. Buscamos nuevos errores, nuevas piedras,
algunas más pequeñas, algunas más grandes, afiladas, blandas, que
duelen, que acarician. A veces simplemente nos gusta como nos hace
sentir ese error, ese al que siempre volvemos a cometer, solo por el
simple gusto que le tomamos.
A nadie le gusta cometer errores, pero inconscientemente
los cometen porque les gusta. Es irónico pero tiene lógica, nos
acostumbramos a esos errores, a como nos hacen sentir, a su fin, a
volver al inicio, para volver a cometerlos. Y ahí es cuando
inconscientemente no avanzamos, nos estancamos en un error y no
aprendemos nuevas lecciones.
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