miércoles, 23 de octubre de 2013

Caminos.

Una noche, luego de tomar la decisión correcta, de terminar con mi estancia aquí en la tierra, me fui a dormir, feliz ya que el día siguiente será mi último día en el mundo de los vivos, los problemas acabaran, los insultos cesaran y todo sera paz, nunca más sufriré. De repente, sentí que una voz llamaba a mi nombre.
-Angélica, querida despierta, quiero mostrarte algo importante.- Era una voz dulce, femenina, pacifica.
Abrí los ojos, pero solo vi luz, no podía ver nada más, todo era blanco, parecía muy irreal, volví a escuchar la voz.
-¡Angélica! Que te estoy llamando niña.- Me tomo lentamente del brazo y en pocos segundos estaba de pie, aunque me sentía flotar. No estaba en mi habitación, me sorprendí bastante, pero no estaba asustada, me sentía bien.
-¿Quién eres tú?- Le pregunte a aquella mujer, de apariencia angelical, muy bonita y con esencia de madre.
-Eso no importa, tú llámame Uriel, debo mostrarte algo muy importante, ven conmigo.- Fuera seguro o no, la seguí, no tenía nada que perder.
Al principio, creí que caminábamos sin rumbo, seguía viendo todo blanco, pero luego, percate dos caminos a lo lejos, Yo hacía muchas preguntas, "¿dónde estamos?", "¿qué es este lugar?", "¿qué quiere mostrarme?", pero ella siempre respondía lo mismo, "ya veras". Cuando llegamos a los dos caminos, vi algo totalmente sorprendente, eran totalmente diferentes, uno era oscuro, lleno de arboles secos, animales sombríos, basura, daba miedo, a lo largo se podían ver montañas, enormes rocas y hasta aguas sucias. El otro en cambio, tenía flores de todos lo colores, arboles, arbustos, animales hermosos, hasta una cascada, era el paraíso.
-Adivina hacia donde lleva cada uno.- Dijo Uriel.
-No entiendo lo que quiere decir.- Estaba completamente confundida, no comprendía en absoluto.
-El camino oscuro, sombrío, es el camino de la vida, o al menos es como lo ves.- Era así, totalmente, yo lo veía así o más bien, estaba segura de que era así.
-¿Y el otro camino? ¿A donde lleva?
-Ese es el camino de la muerte, así lo ves tú.
-Pues sí, así lo veo yo, pero ¿que quiere decir con todo esto?- Realmente seguía sin entender, de repente, miles de caminos surgieron a mi alrededor, parecidos al camino de la muerte, algunos aún mejor. Estaba tan asombrada admirando los otros caminos, que no percate que el camino de la muerte había cambiado, ahora era todo negro, todo oscuro, no tenía nada en absoluto, al mismo tiempo, el camino de la vida, había tomado otra perspectiva, ahora estaba iluminado y los arboles secos tenían brotes.
-Tú no ves la verdadera realidad, la muerte no tiene nada de bueno, ¿acabar con tu vida? Con eso no solo pararas el sufrimiento, si no también la felicidad, ya no habrán risas, ni momentos buenos, no habrán más abrazos, ni nada de todo lo que te hace feliz. Lo que tú no ves, es que hay caminos diferentes, hay muchas formas de vivir, algunas no muy fáciles y otras muy buenas y felices. Pero tú estas cerrada de vivir una vida que no quieres y por eso tomas el camino equivocado como la "gran" opción de parar de sufrir, cuando la verdadera decisión que debes tomar, es cambiar, cambiar tu entorno, no terminar con tu vida.-
Y luego de eso, desperté en mi habitación, escuchando la alarma sonar, con una idea totalmente diferente de la vida.

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