Extraño tu voz, tu forma de mirar. Extraño tu ser, tu manera de hacerme feliz. Extraño tu maravillosa sonrisa, tu real vida. Extraño tus emblemas y tus grandes dilemas. Extraño tu forma de hacerme ver que la realidad era dura y tu amor verdadero. Pero no te extraño a ti, extraño lo que había en ti, eso que desapareció un día que me marché.

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