Te he visto pasar, intentando borrarte, he fracasado, al recordar, todo aquello. He intentado olvidarte, en vano, ya que tu sonrisa no se borra, no deja de aparecer en mis sueños, no deja de atormentarme. ¿Qué he echo mal para dejarme derribar por tu recuerdo? Recuerdo que duele, que infecta, que contamina, que nunca se va. Tu ausencia sigue consumiendo en mí y aunque lo único que queda de ti en mí es tu recuerdo, puedo verte diariamente, atormentando mi vida, sabiendo que tú andas por ahí con aquello que te llevaste de mí. Que ingrato de tu parte haberme robado una parte de mi ser, sin permiso, y haberte ido con ella, dejándome vacía. Te he visto pasar, intentando disimular, intentando hacerme creer que la parte que me has robado ya no es tuya, intentando hacer como si yo no tuviera una parte de ti. Que difícil es ver, aquella sonrisa, que antes me hacía volar y ahora solo me hace querer llorar. Vives en mí y nada puedo yo hacer, más que lamentar tu ausencia, perderme en tu analogía y sentir la melancolía, de lo que nunca sucedió. Nostalgia, ¿de qué?, ¿de nuestras risas?, ¿de nuestras peleas?, ¿de qué? De verte reír y soñar, de verte mirarme y enloquecer, eras mi más grande droga, ¿ahora qué eres? Ni yo lo sé. Admite tú también, que ya solo eres, un recuerdo.
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