La
verdad muchas veces puede doler, pero no va a doler más que la
mentira, la mentira siempre quedará en la memoria, intacta,
dolorosa, engañosa. La verdad puede ser cruel, puede costar
asumirla, pero nada es mejor, nada es más sano, que la pura verdad.
Cuando le decimos la verdad a alguien, tememos herirlo, pero ¿no
deberíamos temer herirlo mintiendo? “La mentira tiene patas
cortas” se dice mucho esto porque al fin y al cabo siempre se sabe
la verdad. Pero además, las mentiras pueden crecer, crecer y crecer,
sin control, hasta que no es una mentira, son miles, y ¿cómo
controlas miles de mentiras? No se puede, por eso al final se sabe
siempre la verdad, porque la mentira no se controla.
Al
acostumbrarse a mentir, ya no hay cargo de conciencia, y eso impide
dejar de hacerlo, ya es común, ya no importa. Pero uno no puede
mentir y olvidar que mintió, sintiendo que es una verdad, la mentira
es mentira y conlleva el daño, el dolor. La mentira duele cuando se
descubre, se pierde la confianza, se piensa siempre en que puede
volver a aparecer, que la persona puede volver a mentir.
Todos
mentimos, porque muchas veces es necesario, pero muchas son mentiras
piadosas, sin daño, como por ejemplo, “yo no lo rompí”, “yo
no fui”, “se cayo solo” e ilimitadas mentiras que todos hemos
dicho. Pero últimamente frases que antes eran tan importantes, que
se sentían y realmente se decían cuando era real, se han
transformado en mentiras, “te amo”, “soy fiel”, “puedes
confiar en mí”, ¿qué ha pasado? ¿por qué ahora ya no tienen
ningún valor? A este punto hemos llegado, nunca sabemos si nos están
mintiendo o nos están diciendo la verdad, para hacerlo necesitamos
conocer inmensamente a esa persona, que irónico.
Si no
somos capaces de afrontar nuestras verdades, ¿cómo podremos creer
que alguien más puede ser transparente y no mentirnos? ¿cómo
podemos esperar que alguien sea sincero si no podemos ser puros y
transparentes? La mentira duele, la verdad también, pero solo una es
la correcta, solo una irradia pureza y transparencia, solo una es la
verdadera bondad.

¿La mentira siempre duele? ¿Y si mienten para bien? ¿Para TU bien? ¿Eso duele? Siempre asociamos las cosas por el lado negativo.
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