domingo, 2 de abril de 2017

Otro bondi vacío

A altas horas de la noche salen a la luz todas las divagaciones del día, especialmente si es domingo, donde no son solo del día sino de toda la semana, de toda la vida. Te paras a pensar un segundo donde estás, como llegaste a este lugar, reflexionas la vida misma y su más sutil forma de seguir. Saber que no estamos rotos pero no nos sentimos completos, conocer la inseguridad que genera el desconocer, buscar en el más escondido rincón un poco de amor que nos llene el corazon. La vida misma nos plantea que demos pasos hacia atrás aún sabiendo que debemos caminar hacia adelante, pero para poder avanzar correctamente debemos saber donde pisar. El otro que se interpone y nos da una mano, nos agarra fuerte e intenta darnos amor, mientras en nuestra más icónica idea de crecer, solo vemos soledad. Seguimos buscando ese bondi que nos dio la vida y nos tendió la peor de las trampas al cambiar de destino, quisimos creer que todo era para bien, hasta que nos dimos cuenta que todo es y sin más. Seguimos pensando que el amor es un beso y ya, cuando el amor es ver el alma desde una mirada, encontrarse en un abrazo, no dejar caer y llenar el vaso medio vacío que siempre vemos antes de dormir. Yo te quiero acá conmigo aunque el destino insista en tenerte lejos, porque quiero ver el vaso medio lleno y la vida menos vacía.

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