Un corazón herido siempre escribe buenos versos, nunca palabras de aliento, siempre sentimientos de más. Busca en un lugar que nunca va a encontrar, un poquito de ese remedio para matar. El vacío se niega a llenarse, mal educado y un poco malhumorado. Yo sigo remando en palabras que no dicen nada, intentando encontrar un poquito de lo que perdí, aunque ya perdí hace rato. Inventé mi mundo perfecto a donde voy a llorar cuando me siento mal, quise encontrar algo real en mi mar de mentiras y me encontré el reflejo de la pura verdad. Ahora la soledad persigue al mercenario más conocido por toda la ciudad, acechando en la noche, antes de dormir. La historia se repite, siempre es la misma, un alma perdida en el mismo desierto. Juega para no afrontar la cruel realidad en la que vive, quiere salir de donde no sabe que está, se da la cabeza contra la pared por no poder decir quién es. Lo loco de toda locura es que aunque sepa la verdad nunca la va a mencionar, y cada cuerdo que pase por ella siempre va a querer más. Más que nunca podrá dar, porque lo que no existe no se puede inventar sin ojos de soñador, ojos que siempre tuvo y no quiso ver, por ciego porfiado o loco atontado. Y aunque no quieras entender, tenes todo en la punta de los pies. El loco sos vos que estás acá y no te das cuenta que todo es real, que buscas algo que ya tenes, que el amor existe en vos y en todos los demás, deja de cegarte y entende, que vos sos lo real que estas buscando, que tu vieja está a tu lado y tus amigos te invitan a bailar, que el amor de tu vida te esta esperando y vos solo tenes que salir. Deja de herirte el corazón, que lo más lindo lo tenes vos.
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