Hoy creo en vos, en lo esencial de tus ojos, en la firmeza de
tu sonrisa, en la fuerza de tu risa. Creo en la energía que fluye y se
regenera, esa que nunca se destruye, que siempre se transforma, que nos utiliza
como canales y muchas veces brilla. Cada día cuando el sol se levanta creo en
renacer, junto a vos, todos los días del mundo, en crear mundos nuevos, todos
contigo, en ir más allá y encontrarnos. Despertar de la misma oscuridad para
estar en un estado de puro amor, tu boca con la mía, bajo mil colores, en una
luna del mismo color de tus ojos. Donde la maldad no llega y la destreza de
caer es nuestro mayor miedo, donde miles de estrellas cantan al son de un
simple silbido, que respeta el latido de tu corazón, a un ritmo indescriptible,
como una balada de los años ochenta, un viejo jazz, el sonido del amor, vos y
yo. Todo lo que fuimos y todo lo que no soy, todo lo que sos y todo lo que
seremos, por muchos años luz, a donde nos lleve la corriente o a donde queramos
ir, juntos. Nunca más ni un año de soledad, a tu lado, no existe un mañana,
todo es hoy, porque hoy creo en un nosotros, un nosotros que nunca se extingue
y siempre quiere más, deseoso de vivir, de no parar, de seguir, creo en crear
un universo paralelo, donde vos y yo siempre fuimos uno, donde jamás te perdí y
jamás me perdiste. Donde el cielo no es azul y los arboles crecen al revés,
donde las aves no vuelan y nuestras almas brillan más que nuestros cuerpos,
donde las caretas no existen y el corazón canta más fuerte que la razón, donde
las injusticias no existen y todo es cuando tiene que ser, para siempre. Para
siempre cuatro de noviembre.
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