lunes, 14 de noviembre de 2016

Cliché

Endemoniadas locuras vistas bajo mil lunas, algunos lunes de terror agonizando bajo las sabanas, sin parar de balbucear, creando sombras de colores que buscan parpadear. La loca manía de encapuchar lo vivido sobre la fina cuerda de lo insano, tratando de no compadecer lo poco que queda sobre la sien. Corriendo a través de los túneles que nos llevaron mil veces a lugares lejanos, que ni vos pudiste entender, llenos de vida sobrenatural, más allá de la magia estelar. El agua fluyendo por mil ríos que invocaban dioses dispuestos a volar todas las tierras que quisiste conquistar, prendiendo fuego la ironía inyectada en las venas del infierno, queriendo purificar. La vida misma a flor de piel mientras nuestras manos se rozan y bailamos, al son de la maravilla solar que refleja nuestras almas. Más lejos, vos y yo, danzando fieles a lo vital del corazón, puro latido y bombardeo, fuegos artificiales y estrellas fugaces, el repique de nuestros pies en suelo y cada pétalo que cae del cielo. La luna fuerte y enorme, girando como gira, que se rompe por dentro e intenta llegar, a cualquier punto efímero en donde pueda brillar, cantando canciones de cuna o tarareando el sin fin de miradas que busca en la noche. Enloquecida por amor volverá a su lugar de donde nunca se irá por miedo a la razón, a aquella cuadra sin final que no terminaba más, de donde los focos parpadeaban dolor de un viejo amor. Esta historia no tiene final porque jamas tuvo comienzo.

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