martes, 29 de noviembre de 2016

Para siempre cuatro de noviembre

Hoy creo en vos, en lo esencial de tus ojos, en la firmeza de tu sonrisa, en la fuerza de tu risa. Creo en la energía que fluye y se regenera, esa que nunca se destruye, que siempre se transforma, que nos utiliza como canales y muchas veces brilla. Cada día cuando el sol se levanta creo en renacer, junto a vos, todos los días del mundo, en crear mundos nuevos, todos contigo, en ir más allá y encontrarnos. Despertar de la misma oscuridad para estar en un estado de puro amor, tu boca con la mía, bajo mil colores, en una luna del mismo color de tus ojos. Donde la maldad no llega y la destreza de caer es nuestro mayor miedo, donde miles de estrellas cantan al son de un simple silbido, que respeta el latido de tu corazón, a un ritmo indescriptible, como una balada de los años ochenta, un viejo jazz, el sonido del amor, vos y yo. Todo lo que fuimos y todo lo que no soy, todo lo que sos y todo lo que seremos, por muchos años luz, a donde nos lleve la corriente o a donde queramos ir, juntos. Nunca más ni un año de soledad, a tu lado, no existe un mañana, todo es hoy, porque hoy creo en un nosotros, un nosotros que nunca se extingue y siempre quiere más, deseoso de vivir, de no parar, de seguir, creo en crear un universo paralelo, donde vos y yo siempre fuimos uno, donde jamás te perdí y jamás me perdiste. Donde el cielo no es azul y los arboles crecen al revés, donde las aves no vuelan y nuestras almas brillan más que nuestros cuerpos, donde las caretas no existen y el corazón canta más fuerte que la razón, donde las injusticias no existen y todo es cuando tiene que ser, para siempre. Para siempre cuatro de noviembre. 

lunes, 14 de noviembre de 2016

Te quiero

Te quiero más allá de mis errores y de mis buenas acciones, lejos de lo amargo que nos rodeó y la pura mala racha que nos tocó. Te quiero viendolo de cerca y con cada dolor, sin importar todo lo que caí y lo mucho que me levantaste. Aunque todo sea gris yo te quiero a mil colores. A escala de grises y muchos terrores, yo te quiero aunque vos no, porque tengo suficiente amor para los dos. Te quiero empezando por otro y terminando en ninguno, a golpizas y pocas risas, sin un poquito de amor. Lejos pero cerca, te quiero a cucharadas, en un mar de aguas saladas, buscándole lo dulce al vino. Te quiero después de muchas copas y antes de ninguna, aunque vos después de cien no me quieras ni en la luna. A manotazos en la pared y patadas a los muebles, te quiero fuerte y con ganas, sosteniendo la vida. Por más que sea yo la que no te quiere, te quiero tanto por quererme como me quisiste.

Cliché

Endemoniadas locuras vistas bajo mil lunas, algunos lunes de terror agonizando bajo las sabanas, sin parar de balbucear, creando sombras de colores que buscan parpadear. La loca manía de encapuchar lo vivido sobre la fina cuerda de lo insano, tratando de no compadecer lo poco que queda sobre la sien. Corriendo a través de los túneles que nos llevaron mil veces a lugares lejanos, que ni vos pudiste entender, llenos de vida sobrenatural, más allá de la magia estelar. El agua fluyendo por mil ríos que invocaban dioses dispuestos a volar todas las tierras que quisiste conquistar, prendiendo fuego la ironía inyectada en las venas del infierno, queriendo purificar. La vida misma a flor de piel mientras nuestras manos se rozan y bailamos, al son de la maravilla solar que refleja nuestras almas. Más lejos, vos y yo, danzando fieles a lo vital del corazón, puro latido y bombardeo, fuegos artificiales y estrellas fugaces, el repique de nuestros pies en suelo y cada pétalo que cae del cielo. La luna fuerte y enorme, girando como gira, que se rompe por dentro e intenta llegar, a cualquier punto efímero en donde pueda brillar, cantando canciones de cuna o tarareando el sin fin de miradas que busca en la noche. Enloquecida por amor volverá a su lugar de donde nunca se irá por miedo a la razón, a aquella cuadra sin final que no terminaba más, de donde los focos parpadeaban dolor de un viejo amor. Esta historia no tiene final porque jamas tuvo comienzo.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Puedo

Ella cambió su desastre por un poco de amor, amor que existía en el mar más profundo, amor encadenado a hundir, y ella aún así se sumergió. Atada de manos y píes quiso ir a donde nadie ha ido jamás y fracasó. Olvidó que las estrellas no se ven cuando hay sol y que hay días que la luna no está. Olvidó que hay noches de frío y calores de infierno. Nunca sintió su corazón congelar ni su alma tan aterrada de no poder. Corrió como nunca había corrido y aún así tropezó antes de llegar a la mitad de la carrera. Quiso no pensar y fracasó creyendo que el corazón siempre tiene la razón. Enterrada de pies a cabeza, procuró seguir yendo con la cabeza en alto sin mirar quien venía por delante, dejó así tanto en el camino que no se dio cuenta cuanta tierra llevaba encima. Sus hombros le pesaban y la culpa emergía desde lugares inimaginables. No se liberó y así cayó de cara al piso como había caído miles de veces. Inconsciente se arrastró e intentó volver a empezar, pero es imposible si sobre su cabeza existen miles de tormentas, que no la dejan ver ni oír, imposible seguir. Permaneció quieta, casi muerta, no respiró, ni siquiera parpadeó. Y lloró, lloró todas sus tormentas, todas sus culpas, lloró su desastre y todo el amor que le quedaba, lloró hasta estar limpia y sin tierra, lloró hasta poder ver y respirar. Así también permaneció quieta, cerró los ojos, escuchó, sintió el olor a tierra mojada, había llovido, la tormenta se alejaba despacio, y en el fondo sintió, sol, luz, sintió que quizá había una oportunidad de volver a empezar, y no lastimar, no dañar, de crear, de resurgir.