Con miedo te vi y con miedo seguí. Caminé en la penumbra, temblando, casi rezando. No te vi más y respiré. Di las gracias. Desprotegida, en la calle, en mi casa. Tu brazo protector me está ahogando, casi no respiro, tu grito represor me hace estremecer y lloro. Intento levantarme pero me pisas, pisas mis sueños y mi libertad. Mientras duermo sueño con correr, pero no hay salida. Cada palabra duele una vida, y asiento, porque no tengo opción. El miedo se apodera de mí y me pregunto, dónde quedó mi libertad. Tu mano dura la aplastó y no vi más que oscuridad. Ya no hay nada que hacer, ya no siento miedo, ya no estoy apresada, ya no tengo que temblar cada vez que tu mirada opresora encuentra mis ojos, ya no soy tuya, por fin, soy libre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario