lunes, 6 de noviembre de 2017

El corazón

Miré ojos llenos de culpa temblar ante la palabra felicidad, volver al punto de partida y tener que comenzar, despacio y disfrutando cada paso, tu mano que me acompaña mientras le temo al andar, al qué dirán. Retrocedo veinte casilleros y observo desde otro lugar, aquello que hice sin siquiera pensar, tu mirada juzgando mis movimientos y el frío silencio de tus palabras. Veo cómo me abrazas en la oscuridad, cómo cada parte de vos se desvanece en mí y no dudo, que en tu corazón hay amor, no necesito versos, está todo ahí. Perdono al otro y me perdono a mí, por hacer lo mejor que pude aunque no fuera suficiente, porque las acciones no necesitan razones, lo racional limita todo aquello lleno de pureza que sale del lugar más sagrado de nosotros, el corazón, que late cada vez más fuerte cuando te ve, cuando te tiene cerca, y todo lo que hace, lo hace desde el amor. Explota de gratidud cada mañana que despierta a tu lado, cada sonrisa que le dedicas, el placer de hacerte bien, de darle al otro algo que ni siquiera sabe que necesita, pero que siempre amerita, dar la mano a quien no la pide y un abrazo siempre al de al lado. Hoy mi lucha es quererme más, porque quiero tanto al otro, que la lucha es dicha. 

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