Vivo en un circulo vicioso, girando sin más, imposible de parar. Giro en torno a ti, como la tierra gira entorno a la luna. Pero estoy mareada, por tantas vueltas, por tantas veces que vuelvo al mismo punto, siguiendo un circulo. Me pregunto cómo puedo dejar de girar, como salir del circulo, si tú tienes tanta fuerza que me atrae hacia ti, impidiéndome irme, como el centro de la tierra nos atrae hacia él. Perdida, mareada, cansada, girando. Perdida, ya que no encuentro salida. Mareada, ya que las vueltas me han dejado estancada. Cansada, ya que girar me saca mucha energía. Girando en torno a ti, una y otra y otra vez. Eres igual al sol, brillante, peligroso, amenazante. Soy tu tierra, que te alaba, te ama y nunca te pierde de vista.
miércoles, 30 de abril de 2014
jueves, 17 de abril de 2014
Vuelves cada luna menguante.
He dejado de intentar llegar a ti hace mucho tiempo, resignada por la idea de que jamás seremos. Pero tú vuelves cada luna menguante a recordarme que aún podemos. Pero me recuerdas también por qué me resigno a que no. Entonces, cada vez que vuelves, mi mente entra en conflicto. Mi "lado optimista" dice a gritos que hay otra oportunidad de vivir, de ser. Mi "lado negativo" o "lado realista" reclama resignado que jamás será, jamás. Y uno siempre quiere ser optimista. Pero al final termina siendo realista. ¡Y qué doloroso es que vuelvas tantas veces! ¡Qué doloroso es pensar que podemos ser pero jamás seremos! Prefiero vivir en la utopía en la que jamás dejamos de ser lo que hace mucho somos.
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