viernes, 7 de febrero de 2014
El mar de tus ojos.
Cada vez que miraba tus ojos, veía como me hundía dentro de ellos, me hundía e intentaba salir, pero como salir de esos hermosos ojos marrones donde todo comenzó, como no sonreír al ver que estaba en ellos, como no sentirme segura dentro. Hoy, los extraño, extraño hundirme en ellos, sonreír al intentar salir, que ironía, pensar que ahora es en lo único que pienso, en aquel primer momento en que me sumergí y luego intente salir, con fracaso. Hoy, ya no estoy dentro de ellos, y como anhelo volver a verlos, volver a sentirme segura. Y ojalá tú, allí con ella, también extrañes mis ojos oscuros, que tanto te piensan, que tanto te imaginan. Aunque aún, también intento encontrar otros mares en donde ahogarme, quizás no unos tan profundos como los tuyos, pero unos que me vuelvan a hundir, y me vuelvan a mirar tan adentro. Se que algún día no solo encontraré otros mares, si no otros océanos, mucho más profundos, mucho más peligrosos, y allí, no solo temeré hundirme, temeré nunca poder salir, pero sonreiré, y quizás con mucha más fuerza al darme cuenta que ya me ahogué dentro de esos ojos, puede que verdes, puede que azules, puede que negros. Y me olvidaré de como era hundirme en tus ojos, quizás hasta me olvide si eran marrones oscuros o marrones claros. Pero ojalá que tú nunca te olvides que tan profundo intente que te hundieras en los mios.
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