jueves, 27 de febrero de 2014
Volando sobre ti.
Cada noche, mientras me hundo en cada momento del día, puedo imaginarte, junto a mí, perfecto, anhelado, deseado, ¿como eres capaz de vivir en mi cabeza cuando no vives en mi realidad? Que descarado de tu parte aparecer todas las noches sin un poco de nostalgia, volviendo al mismo momento del ayer. Deseo tan intensamente que te vuelvas realidad, para poder decorar tus labios con mi hermosa dulzura, para poder sentir tus abrazos llenos de tanta angustia, ¿por qué no puedo vivir yo en ti? Quiero sentirte completamente vivo, real, mío. Te gusta sonreír y hacer que mi mundo se separe por un segundo de la nada existencial, demostrándome que nada importa si importas tú. Pero, ¿como tú puedes importar si no estas más allá que en mi cabeza? ¿como puedo amarte si en las mañanas no me dedicas un beso de buenos días? Me siento presa de ti, presa de ésta locura, déjame salir a la realidad y encontrarte, no puedo vivir simplemente con tu recuerdo, tengo que tenerte.
domingo, 16 de febrero de 2014
Perdido en mil.
Te
he observado, percatado, inmaculado, perdido en mil, perdido en nada, extraño,
alejado. Te he imaginado, junto a mí, junto a ti, transformado, acurrucado,
perdido en mil, perdido en mí, mío. Te he dibujado, en mi mente, de mil formas,
abrazado, atormentado, protegido, perdido en mil, perdido en mis brazos,
soñado. Te he cantado, mil melodías, en todos los tonos, sumergido, encantado,
perdido en mil, perdido en ti, aturdido. Te he escrito, en enormes párrafos,
con todas las letras, transparente, sonriente, perdido en mil, perdido en
palabras, enamorado. Te he gritado, todo lo que siento, mil secretos,
desorientado, aliviado, perdido en mil, perdido en mis palabras, encontrado. Te
he perdido, lejos, sin mí, triste, mal gastado, perdido en mil, perdido en nada,
retractado.
viernes, 7 de febrero de 2014
El mar de tus ojos.
Cada vez que miraba tus ojos, veía como me hundía dentro de ellos, me hundía e intentaba salir, pero como salir de esos hermosos ojos marrones donde todo comenzó, como no sonreír al ver que estaba en ellos, como no sentirme segura dentro. Hoy, los extraño, extraño hundirme en ellos, sonreír al intentar salir, que ironía, pensar que ahora es en lo único que pienso, en aquel primer momento en que me sumergí y luego intente salir, con fracaso. Hoy, ya no estoy dentro de ellos, y como anhelo volver a verlos, volver a sentirme segura. Y ojalá tú, allí con ella, también extrañes mis ojos oscuros, que tanto te piensan, que tanto te imaginan. Aunque aún, también intento encontrar otros mares en donde ahogarme, quizás no unos tan profundos como los tuyos, pero unos que me vuelvan a hundir, y me vuelvan a mirar tan adentro. Se que algún día no solo encontraré otros mares, si no otros océanos, mucho más profundos, mucho más peligrosos, y allí, no solo temeré hundirme, temeré nunca poder salir, pero sonreiré, y quizás con mucha más fuerza al darme cuenta que ya me ahogué dentro de esos ojos, puede que verdes, puede que azules, puede que negros. Y me olvidaré de como era hundirme en tus ojos, quizás hasta me olvide si eran marrones oscuros o marrones claros. Pero ojalá que tú nunca te olvides que tan profundo intente que te hundieras en los mios.
Pequeños placeres.
A veces deberíamos poder guardar momentos en una caja para poder sacarlos luego y sentirnos así otra vez, ¿cuantas veces has sentido algo tan lindo como para querer guardarlo en alguna parte para después volver a sentirlo? Quizás muchas, quizás pocas, pero de seguro hay una vez, quizás la más especial, quizás esa vez que en la que estas pensando ahora. Quizás esa vez en la cual te sentiste tan bien, tan feliz, esa vez que sentiste como mil fuegos artificiales explotaban dentro de ti, todos hemos sentido eso en algún momento, y estoy segura que todos queremos volver a vivirlo, ese momento en que todo desapareció y solo sentimos felicidad. Y que lindo es sentirnos así, sentir que todo deja de ser importante y lo único importante eres tú, es el momento, es sentirse así, y luego extrañamos sentirnos así, algunos intentan volver a ese sentimiento, buscando formas, ideas, sueños, personas. Otros, solo se sientan a esperar que ese sentimiento vuelva a surgir. ¿Nunca han pensado en las pequeñas cosas que nos hacen felices? Por mi parte, la risa de un niño, un abrazo, una palabra de aliento, un poco de agua helada, mi canción favorita, un lindo libro, cosas tan comunes me hacen feliz. Si todos simplemente fuéramos capaces de ver en las pequeñas cosas de cada día un poco de felicidad, podríamos volver a sentirnos así miles de veces, todos los días, sin más, con menos, siendo felices. Bailar, cantar, saltar, correr, cocinar, comprar, escribir, leer, cosas que podemos hacer todo el tiempo. Solo hay que encontrar esa pasión dentro de nosotros, eso que nos hace bien hacer, eso tan pequeño que nos llena tanto. Y dentro de eso, encontrar las ganas de vivir, las ganas de ser, las ganas de hacer, las ganas de crear un mundo feliz, un mundo lleno de gente feliz, un mundo apacible donde podemos ser y no ser cualquier cosa que nuestra mente proponga. Todos podemos tener una mala vida, pero también todos podemos tener una buena vida, según como se mire. Para poder sentirnos tan bien como en ese momento en el que pensaste al principio, solo se necesita encontrarlo oculto en las pequeñas cosas.
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