Querido amante, que grata fue tu visita, después de tantos cuentos sin contar e historias sin terminar, este nuevo encuentro me alegra el corazón, conocés la dicha que me brinda verte a los ojos, observar tu risa y que sonrías hacia mí, gracias por eso. Sobrevivimos a grandes batalles, innumerables tormentas, que hasta inundaron nuestro corazón en más de una ocasión, lo vivimos y lo viviste vos solo, como yo sola también. Hay un gusto especial en ser vista por tus ojos, una sensación parecida a sentirse completamente amada, vista, hermosa y tranquila, algo así como sentirse en casa, sin culpas, ni reproches, sin rencores, ni mal sabores, puramente aprecio y calma. Espero sepas que nadie me ha mirado así. Ya diez años pasaron desde la primera vez que me sentí vista por vos, desde que tus ojos se pararon en los míos y el tiempo se detuvo, ahí estaba sin dudarlo, mi primer amor. Como solo dos niños podrían amar, como pichones que apenas aprenden a volar, hasta caer y volver a intentar. Sabemos todo el uno del otro y nos hemos guardado nuestros secretos, casi tácitos e inexistentes, sabemos de dónde venimos y por dónde hemos pasado, quienes son nuestros terrores y las pesadillas que guardamos, nuestros cielos preferidos y la misma luna que elegimos, los perdones que dijimos sin decir y las promesas que seguimos cumpliendo. Somos el sueño del otro, un cuento eterno, una película que no termina, una ilusión que se siente real, de alguna forma la certeza de que la vida sigue y es larga me hace creer en otras formas de amarte y que me ames. Somos también malas pasadas, algún que otro cuento de terror, miedos, muchos miedos que asoman la puerta, si te soy honesta. Somos paciencia, también, mucha paciencia, una paciencia calma, serena, que dice estar sin esperar nada a cambio, caminar al costado, sin ansiedad sobre lo próximo, sin desvelos sobre lo anterior. Somos hijos de las circunstancias, que de alguna forma nunca estuvieron a nuestro favor, hijos porfiados y tercos, negados completamente a que ese sea un impedimento para el amor, para las caricias, para estar de nuestro lado, sabemos volver a intentar, todas las veces que sean necesarias, lo seguiremos haciendo aunque ese sea el destino propio, el destino final, padecer las circunstancias y anteponernos por sobre todo. Que grata tu visita, que me recuerda a qué sabe el amor, cómo luce, cómo se siente, que me invita nuevamente a sentirlo en carne propia, a mirarte con los mismos ojos que me ves vos, a abrazar fuerte, gracias por eso.
domingo, 7 de mayo de 2023
martes, 18 de abril de 2023
Romántica empedernida
A las románticas empedernidas nos vuelve loca la idea del príncipe azul que llegue a nuestras vidas para transformarla en un cuento de hadas, un poco porque desde que nacimos nos formatean para creer en el amor romántico, criadas a base de Floricienta y toda la perorata de Disney, lejanas a los cortejos de nuestros padres o abuelos, supuestas cartas escritas a mano, ramos de rosas y serenatas. El objetivo es que el príncipe llegue de una vez y transforme los días en bellas tardes junto al atardecer con tu compañero de vida, que desaparezca todas las penas, todos los problemas y la vida sea de repente bella y calma, llena de amor. Ese es el cuento de hadas, ese es el relato que imaginamos todos los días antes de dormir. La idealización es mi peor enemiga, ya lo he tratado en terapia, ha arruinado mis relaciones pasadas, las presentes y seguirá arruinando mi futuro, porque vivo en una novela imaginaria, en una eterna romcom que me tiene de protagonista. El susodicho deberá cumplir una infinitud de expectativas e ilusiones mías que lo volverá loco, no va a poder. Pero aún así una entre tanto desnivel de emociones en este mundo, se refugia en la ilusión, en la utopía, porque ¿mira si no es tan loco lo que se imagina? Una se revuelve en la idea de que quizás, solo quizás existe alguna posibilidad de lo que está por ahí en nuestra cabeza se pueda materializar y transformarse en realidad. Porque las románticas empedernidas somos fanáticas del amor, de dormir abrazadas, de los planes acompañada, de cocinar para otro, de las palabras dulces, de los ojos enamorados que miran con amor bien profundo hasta hacerte sonreír. Un poco si lo digo así te dan ganas ¿o no? Porque todos en el fondo o muy en la superficie somos románticos empedernidos, todos conocemos esa sensación en el corazoncito y nos encanta. Después aprendemos que el amor es algo que te acompaña, no que te completa, que podes quererlo, pero no lo necesitas, que es parte del camino, no es la meta, y que un poco el cuentito de hadas se trata de otra cosa. Eso una lo aprende, lo entiende, lo sabe racionalizar, pero le cuesta llevar a la práctica, hay que ser honestas, está en las canciones de amor, en las películas románticas, en esas parejitas que vemos en las redes haciendo videitos amorosos, te pica el bichito, está ahí y una, que le encanta, se muere de ganas. A medida que crecemos, aprendemos a querer, a vincularnos de manera más sana, a valorar nuestros momentos de soledad, a encontrar lo que nos gusta de nosotros, lo que nos gusta hacer sin necesidad de un otro, a darle otro valor a los amigos, las amigas, y también aprendemos a cuidar nuestro corazón, que para las románticas empedernidas, es un gran desafío. Entonces te das cuenta ese amor que tanto nos gusta, puede ser solo tuyo también.
martes, 28 de marzo de 2023
Siempre amor
Creo que el amor tiene muchas formas, vaya si lo sé, me voy a tomar el atrevimiento de afirmar que he presenciado varias, pero hoy precisamente creo que el amor puede existir sin más, dentro del corazón de uno, para con otra persona. Principalmente hablo de los amores, esos que ya cumplieron su ciclo y el vínculo terminó, pero ese amor sigue ahí, siempre va a estar, siempre estará en los recuerdos, en las canciones que nos dejaron, en los gestos, las manías, lo vivido, cada vez que vienen a mi mente, los recuerdo con amor, con mucho amor, con un amor que casi quisiera tenerlos en frente para abrazarlos, pero que no es más que un sentimiento guardadito dentro de mi corazón, que se va a quedar ahí probablemente toda la vida. Hay mucho de ese amor que reaparece cada tanto, con una pizca de nostalgia y melancolía, pero también con mucha alegría, con mucho cariño, el simple deseo que estén bien y sean felices, hoy y siempre. Aunque sea sin mí. Y un poco sé que eso existe del otro lado, amor hacia mí y el deseo de que esté bien y feliz. Un recuerdo con cariño. Me parece importante tenerlo en cuenta y recordarlo a veces, hay alguien que te quiere mucho y lo va a hacer toda la vida, aunque los caminos no se vuelvan a cruzar, aunque las manos no se vuelvan a tocar, ahí estará ese amor. Gracias.