Es claro que nos encontramos a kilómetros de distancia, que nada de lo que haga estará distante a lo mucho que anhelo tu regreso, tu llegada, tu cercanía, pero no se asimila ni cerca todo lo que creo tener que hacer para lograr un mínimo de todo lo que me merezco. No se encuentra en mi esfuerzo las ansias del otro, ni en mi percepción de mi reflejo lo que se encuentre en tu mesa, hay un estrecho camino donde vos, yo y aquel nos perdemos claramente, sin dudas de que nuestros ojos miran hacia otra parte. No busco un fiel consejo ni una ingrata ayuda de lo que he pedido por días y días pero no he recibido, más creo que aquello que busco no se condice con lo que tenes para dar. No voy a cambiar lo que sale de mis emociones sinceras, de mis pequeñas ideas, de lo que soy y sin más no puedo dejar de brindar, te ofrezco tomarlo o dejarlo pero no malgastar las energías que hemos recibido en inútiles intentos de lograr algo que claramente no estamos destinados a obtener. Conozco mis rincones y los relojes que han contado mis horas, conozco hasta donde he sabido correr y en qué piedras me he quedado durante horas observando los malgastares del agua, conozco los sabores que más me gustan y aquellos que me provocan repulsión, estoy convencida de que mucho de ello es merecedor de noches infinitas y canciones interminables, de venideros vientos y algunas tormentas, principalmente de rayos de luz, acogedores y reconfortantes, por eso no he venido a rogar que seas parte, más te diré que conozco quién se refleja en el agua, quién está entre las luces tenues de una luna llena y quién no abrirá puertas que no le pertenecen para incluirte a prepo en una historia que no te tiene como protagonista. Por más que este claro, que no habrá nadie del otro lado del río, porque he encontrado un breve agrado en los colores a mi alrededor, confiando en los propios, abrazando mis abrazos, besando mi frente, se cuál es el valor, se dónde está el amor, que vendrá de mí, hacia mí y para mí, desde muy profundo, porque es belleza y luz, agradecimiento y amor, saber el verdadero dolor.
domingo, 25 de septiembre de 2022
jueves, 15 de septiembre de 2022
Sentirme ajena
Me puedo sentir completamente ajena a vos si eso es lo que me propongo, no es el problema ese, no es el problema tampoco el hecho de que no me quieras como yo te quiero ni la idea errónea de que yo quiero mucho más de lo que vos queres, queremos cosas distintas, eso está claro, pero en el fondo, buscamos lo mismo. Una caricia al terminar la noche, encontrarnos en la mañana, el abrazo y la cercanía que solo podes encontrar en mí, te conozco y poco sé de vos, pero estoy segura que hay algo más que lo pequeño que hemos conectado. Estoy segura que hay algo más, parte por capricho y parte porque en el fondo una energía cósmica me acerca a vos cada vez que me encuentro en silencio. El corazón no miente, el cuerpo nos muestra qué somos y dónde queremos sobrevivir, a cuántas horas estamos dispuestos a vivir y por quién daríamos la vida. En todas las mentiras que te contas hay muchas verdades que encuentro recónditas dentro de una cajita de cristal que queres esconder, completamente ajena a mí y a mucho de lo que nos rodea, te lo permito solo porque me dejaste verlo aunque no lo creas. Hace poco te vi y no mucho ha cambiado, tu mirada buscando la complicidad de la mía sigue intacta, dejándome entrar dentro de miles de luces cercanas al abrazo, una sola mente enredada en mil historias, que me murmuran algunos secretos que sabes de mí, todo eso que vos tenes y es mío, pero te lo dejo para que me guardes en el cajón, al que siempre podes recurrir. Somos heridas de una guerra mucho más grande que nosotros, presente en las calles de algunas ciudades, internacionales y pertinentes a quienes nos recuerdan, donde vos te perdiste y yo me volví a encontrar, un poco lejos de eso que quisiera alcanzar, pero aguantandome las ganas de darte todo lo que tengo, sabiendo con gran desdén que no te lo estás ganando, aunque quisieras. "No tuviste el valor de ver quién soy" canta la gran Julieta Venegas y un poco se acerca al punto al que voy, pero en vez de irme, me voy a quedar aguardando y observando cómo logras pasar desapercibido teniendo todas las de ganar, perdiendo cada día más, mientras yo junto piedritas para construir inmensos castillos de amor, todos para mí. Es una historia inconclusa e interminable que seguramente poco dure y poco sea lo que duela, porque no sos ajeno a mis dolores ni a mis caprichos, a mis noches de insomnio ni a mis sesiones de terapia, mucho menos a los textos que escribo cuando mi mente no me deja pensar en otra cosa. Puedo sentir de una y mil maneras lo que vos quieras que sienta, mientras no sea ajeno a lo que siento yo, pero se encuentre cerquita de lo que sentimos los dos.