sábado, 22 de mayo de 2021

Una especie de soneto



Pequeños deslices de amor, una mezcla de tibieza y terror, bajos ríos en busca de grandes océanos, un suelo de flores y un cielo de turrones, en busca de violetas y rosados, abrazados en algún campo de tréboles. Grandes sueños y realidades amenas llenas de veloces besos bajo los arboles. Las voces que repiten que me quiera como te quiero y como me quieres, que me acerque a mi sonido en lugar de buscar oscuros recónditos donde esconderme, mi miedo y tu mano de alguna forma danzando esperando ganar una u otra, luchando por el abrazo de uno mismo, desde el fin hasta el principio y viceversa, desde tu beso hasta el mío y así.  Una caricia hasta dormir y un abrazo en el sin fin, una mirada tras el espejo y un buen grito desde lo lejos, un amor que no se muestra y una balada que no suena, todo lo que tengo en pequeñas pociones esperando que reces por un augurio que llegará en primavera. Repetir palabras viejas que nunca suenan a dichas, que se pierden en la brisa y de alguna forma no te llegan, un barco estancado en puertos de grandes lugares esperando marineros que den vela a las grandes tormentas que avecinan, el juramento que hago sin promesas pero con certezas de que mi amor es puro y está hecho para ti. Un regalo que te entrego muy poco con mucha letra y un corazón lento que late fuerte por tus brazos y tu aliento, que te espero aunque ya estés aquí y te anhelo hasta que llegues de tus viajes por la vida, que te tengo en el lado correcto y no lo dudo, no lo aliento, me estremezco y bailo en las sonatas que elegí. No hay cierre, no hay final, pues seguirá mi amor aquí, a otro momento que vuelva por ti, a escribirte en este lugar.