domingo, 31 de enero de 2021

Magia y libertad

 

Hay pocas cosas en el mundo que se sienten como magia, quizás los atardeceres, algunos abrazos, tus ojos cuando te despertas o la lluvia, hay muchas cosas que se sienten como erróneas, creadas bajo maliciosos ojos para entrometerse en nuestra vida e intentar hacernos caer, cosas tan grandes como sistemas o creencias que limitaron nuestra visión del mundo hace ya demasiados años. Muchas cosas pueden venir a nuestra mente si nos piden imaginar un lugar feliz, que nos genere una buena sensación, que nos traiga calma o nos deje respirar, muchas cosas también se nos ocurren si pensamos en algo que nos genere ansiedad, miedo, dolor. Está en esa pequeña diferencia todo el espectro de ilusión que tenemos del mundo, todo lo bueno y todo lo malo, según nuestra concepción de ello. Aprendimos a volar muy alto porque nos dijeron que el cielo es amplio y que los techos son para las casas, a la misma vez que nos dijeron que debemos tener los pies sobre el suelo y mantener la cordura. Hace años me persigue el dilema de quién está cuerdo y quién está loco, quién definió qué era la locura y bajo cuáles requisitos. Nos piden soñar a la vez que nos piden ser conscientes, lo cual es un poco contradictorio, nos piden ser libres en un mundo limitador, opresor por donde se lo vea, por ser pobre, por no ser blanco, por no cumplir con la heteronorma, por ser mujer. La libertad se siente como magia, para mucha gente no existe, para mucha otra es moneda común, para quienes la saboreamos en menos medida genera la misma sensación, inexplicable, alentadora, poderosa. Demasiado poderosa para algunos. Demasiado peligrosa para otros. Muy mala utilizada la mayoría de las veces. Sabemos que con el tiempo es algo que ha ido cambiando y hoy no se acerca a lo que fue el ayer, quizás de la misma forma, nuestra historia nos abre paso a el hoy siempre y cuando la tengamos presente en nuestro andar. La libertad, al igual que la magia, tiene su historia y es lo que nos permite hoy valorarla, agradecerla y seguir luchando por ella. Pocas cosas se sienten como magia, más que esa sensación de liberación ante la brisa tibia de mil puertas abriendo camino.