“Hay cosas de mi pasado que nunca voy a entender”
Creo que todos lo dijimos alguna vez. Nunca voy a entender por qué lo hice, por qué dejé que pasara, y no se si quiero entenderlo. Cuando una tiene una forma de vivir las cosas, quizás clara, si puedo tener el atrevimiento, cree que todo lo que hace y experimenta se rige estrictamente de esa manera, que no hay forma que las cosas se salgan de control, que las decisiones que tome van a ser con eso en mente. Una cree muchas cosas. Una no ve muchas cosas. Nos olvidamos que hay cosas que ciegan y personas que manipulan, que nos manipulamos a nosotros mismos constantemente, caemos entonces en una fantasía donde creemos que somos fieles a nuestra manera de pensar y de vivir, sin medir nuestros actos o los actos que nos rodean. En mi pasado, no tan pisado, hay cosas que todavía no entiendo, que no puedo creer no haber visto, no haber notado, cosas que me tendrían que haber hecho ruido, pero no lo hicieron. Hay cosas que no entiendo cómo dejé que me las hicieran, mientras de día daba un discurso en contra de todo aquello que está mal, en la noche era juguete inmutado de cualquier tipo de maldad, para ser ilustrativa. El miedo actual es que el pasado, no sea tan pasado, y que de la misma forma que antes no vi, hoy tampoco pueda ver, quizás otras cosas u otros colores, otros tipos de canciones, el miedo es no entender lo que me hizo ciega, ajena a mi propia realidad, porque al no entenderlo, no sé qué es ni que lo provoca, de manera que no sé cómo prevenirlo. Hay cosas que siempre entendí y algunas que no entenderé jamás, pero principalmente hay cosas de mi pasado que hoy me hicieron ver lo importante que es sanar en el presente.