sábado, 1 de diciembre de 2018
Abraza tu cielo
Por mucho que quieras escapar los miedos están, por muy lejos que vayas, te seguirán, están en vos, son tuyos. Estarán en el espejo, en la noche, en una cerveza fría, abajo de la almohada. Te repetirán una y mil veces aquello que más temes, aquello que no te gusta, lo que tratas de esconder, seguirán siendo igual de molestos. Ese espejo que te dice que no luces bien, esa noche que te recuerda la soledad de la que tanto corres, esa cerveza que no quieres tomar sin esa persona, la almohada que te ahoga para que no duermas mientras te repite todos los secretos que alguna vez le contaste. Atormentan y más si no estás a mi lado, así cuando te buscas, te encontras, con todo eso que te acompaña, te obliga a enfrentarlo todo, a aceptar que todo eso es lo que te hace ser lo que eres, que viene en el combo de la vida, con alegrías y bellezas, viene lo feo y así de maravillosa que suele ser, también tiene sus propios fantasmas, de los cuáles piensas, que quizás, un ratito podes olvidarte y puede que sí, pero hasta que no abraces el paquete completo, seguirán apareciendo en todo momento, seguirán dando miedo y molestarán. Porque es lo que tiene el cielo, suele estar celeste, puramente despejado, pero también suele nublarse, ocultar lo bello y traer tormentas, por más surreal que pueda ser verlo tan azul, con nubes perfectas, así se ve también. Si queres contemplarlo, deberás hacerlo completo, también los días en sus entrañas escupen relámpagos y de su garganta suenan desgarradores truenos, sino no te mereces todos sus rayos de sol ni las estrellas que lo acompañan en la noche, solo cuando encuentras la paz en la tormenta, serás capaz de convertirte en cielo.
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