miércoles, 11 de julio de 2018

El amor del futuro

Hay algo en esa forma de decir que me ama, de escribir que me quiere, de darle veracidad a cada beso que encuentro media dormida a las seis de la mañana, hay algo más fuerte que un abrazo o un mimo en el pelo. Es esa seguridad de que alguien sostiene tu mano, que al caer te ayuda a levantar y vuelve una vez más a darle fuerza a tu vuelo. Hay algo más indudable que tus ojos caramelo al sol, mientras el humo se pierde en la brisa y un murmullo me dice que soy demasiado cursi. Creo que el amor se transforma y pierde su carcasa patriarcal día a día, pero también creo que no, que en esquinas oscuras todavía hay parejas dependientes que se sienten en posesión el uno del otro, que apelan a la violencia y al horror de los celos, del sos mío y yo tuya, que sostiene fervientemente el dolor de no ser nada. Creo que a veces la pierde y es libre, porque no es otra cosa, más que libertad, siempre a tu lado y nunca de frente, jamas con la mano en alto, siempre al costado, es saber que no nos pertenecemos pero estamos juntos. Que yo soy entera todo lo que debo ser y no me falta ninguna parte, pero que feliz le hace a todo mi ser que estes conmigo. Que no sos mío ni de nadie, autónomo y fragil, amado a pura libertad. El amor no es una cárcel ni un contrato de propiedad, somos seres anhelando felicidades y tristezas, buscando la belleza de vivir en un mundo que nombra propio todo aquello que quiere ser liberado y pleno, que quiere ser compartido y de todos. Nunca nos escondamos en el nombre del amor, con escusas baratas de que alguien nos pertenece o nos debe algo, con gritos de poder sobre un cuento mal contado de príncipes rescatando princesas y dragones tratando de robarlas, escondiendo el odio a uno mismo y a todo lo que se asemeje. Somos más que eso, nos merecemos más que eso. Por eso encuentro en vos el amor que veo en el futuro.