domingo, 24 de junio de 2018
Batallas
Hay que saber escoger bien tus batallas. Esta frase me genera mucha controversia, ¿hay algunas que no valen la pena pelearlas, porque ya están perdidas? ¿no vale la pena quizás intentarlo y aprender de tu derrota? ¿o es energía desperdiciada? Mucha gente la utiliza como una estrategia, quizás no peleo una batalla pero gano la guerra ¿en qué cambia? Cada vez que la vida nos da la oportunidad de pelear, no deberíamos quedarnos con los brazos cruzados esperando una mejor. Hay que saber perder. Hay que saber, que en esas que no elegimos, pueden estar los guerreros que nos faltan, que necesitamos para ganar la próxima. Cada vez que debemos elegir el camino a seguir ¿estamos eligiendo nuestras batallas? ¿o estamos yendo a corriente? Como peces en el río, dejándonos llevar por lo que vemos alrededor, sin intervención consciente, sin pensamiento propio, eligiendo no elegir. Quizás se trata de saber cómo pelearlas, escoger si luchar a sangre o matar con ternura, si tu espada debe ser de guerra o de paz, tener la sabiduría de pelear con grandeza gana más batallas que un batallón. Al final del día, la más importante es la propia, es encontrar, ante el sol y la luna, la razón suficiente para salir a luchar, para levantarte y ganar, para valorar el suelo en el que caemos, la mano que nos sostiene y el cuerpo que aguanta. Ser guerrero en un mundo de batallas perdidas.
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