sábado, 30 de diciembre de 2017

Año de magia

La vida misma repercute en cada nota, en cada hora, en el movimiento del sol puesto en las nubes que balancean sobre el viento que danza, siempre con elegancia, hacia un nuevo lugar. Los días que pasan y transforman semanas en meses, meses en años, el tiempo corre y es nuestro deber hacerlo valer, darle oro en forma de segundos, ponerle un nombre al atardecer. El verde de los ojos de aquel árbol que crece desde semilla hasta el cielo, con ramas fuertes y flores brillantes, se alza a la altura máxima lleno de vitalidad, agradecido del sol y la tierra. Levantar de vez en cuando los pies del suelo y animarse a volar un rato, contemplar lo lindo en lo lejano, abrazar la cercanía de tus brazos. Escribir en otro idioma poesías a la vida que intenta pasar, enormes libros han sido escritos tratando de decifrar razones y significados, lógica y ciencia. Pero más allá de lo que se puede escribir, la magia existe en cada uno al momento de soñar, especialmente intentando hacer ese sueño realidad, otro año comienza para que logres todo aquello que alimenta tu corazón de felicidad, no tardes en empezar.

viernes, 15 de diciembre de 2017

Amor

Sin darme cuenta las noches se volvieron días y el sol me regaló fuertes rayos de luz, se iluminó el cuarto y, escondido en una cajita, lo encontré. Tenía miedo, no quería salir, quiso hacerse pasar por lujuria pero se le notaba en los ojitos que no lo era, de a poquito me dejó entrar, me hizo sacarme los zapatos para no ensuciar y me contempló espectante por unos minutos. No paraba de pensar lo lindo que era, más aún cuando se despojó de sus telares y dejó ver su verdadero ser, brillaba como una estrella, me dejó perpleja. Comencé a llorar, sin encontrar razón, hasta que me abrazó y el lugar se inundó de una sensación de paz absoluta. Cuando uno lo ve, es muy difícil de creer, pero lo siente, que crece y hace raíces, comienza a sembrar, por todo el cuerpo, y si de casualidad, los frutos son dulces, se queda para siempre. Un poco maleducado, no me pidió permiso, entró con sus valijas y armó su hogar, en un rinconcito puso sus ropas y artilugios, trajo muchos libros y canciones, se acomodó para estar. Tampoco me opuse demasiado, porque desde el minuto en el que entró, todo fue mejor. Y allí pertenece, el sentimiento más ameno, la fuente de la vida y la creación, el sentido del arte, el color de tus ojos, el amor encuentra su lugar en vos, mientras crece, tanto, que la única forma de que nos alcance, es crecer con él.