miércoles, 20 de septiembre de 2017

Tres días

En el bajo suspiro que te trae a mi puerta, encuentro el más dulce de los regalos, viniste a traerme paz y creaste caos. A lo largo del día busco tu mirada, tu fiel guía siempre en guardia, entras por la ventana sigiloso y audaz, como un felino a punto de cazar. En las noches deambulas, triste y amargo, buscando un poco de eso que te fue arrebatado. Ya no quiero luchar contra el destino, la vida golpea y siempre es más fuerte, tengo tanto para ofrecer, tanto para dar y la marea sigue dando para atrás. Pongo mi amor en bandeja, para quien lo quiera, pero nadie lo quiere. En las infinidades del mundo, de un mundo tan pequeño y a la vez tan grande, miles de almas se reúnen a pesar del espacio, aún así no logro coincidir con ni siquiera una. La grieta se sigue haciendo más grande y el luchador más pesado es carente de amor, a pesar de tanto espacio en su corazón. El estomago se retuerce, se hace pequeño, el recuerdo de mil demonios encallados en la ciudad, almas que no quieren abundar, gritar sin parar, buscar una razón para luchar. Venime a buscar, vamos a pasear, me quiero ir lejos para estar cerca y volver a soñar, de la mano y así, no mucho más.