domingo, 22 de noviembre de 2015

Energía

La energía no se destruye, se transforma, se mueve, viaja por el mundo. La energía tiene millones de años. Energía que corre por tu cuerpo desde la punta de los pies al centro de tu corazón. Energía que irradias cuando te reís. Energía que intercambias cuando besas. Energía de correr, de saltar, de abrazar. La energía no muere jamás, pero insistimos tanto en transformarla en muerte. Insistimos tanto en usar esa energía de forma negativa, tanto, que comienza a serlo. Esa energía se carga de electrones y se transforma en odio, rabia, muerte, dolor. ¿Es necesario? Tanta energía negativa concentrada en uno mismo genera tanto mal.
Entonces llegamos a una persona que nos muestra algo, hasta que ese algo se transforma, y se convierte en energía negativa. Y la gente con esa energía tiene sed, sed de energía positiva, para transformarla. Y como un vampiro, te seduce, te engaña y cuando más débil estás, ataca. Es como una oscuridad que se adentra en la persona volviéndola negativa y llena de dolor. Uno al principio no lo nota, pero algo duele, lo tapa con escusas, con prejuicios, crea una historia, pero no es nada más ni nada menos que oscuridad.
Ciertamente nadie sabe como combatir con esa oscuridad, pero los que lo han logrado, afirman que la luz se esconde en los pequeños detalles de la vida. Y es ahí donde debemos buscar.