Todas las noches tienen algo que falta, y puede ser quizás, solo quizás que faltes vos, pero no, no vamos a admitirlo aún. Hace unos días que obtengo momentos de dicha donde no te recuerdo por unas horas, me muestro ocupada pero invadir mi mente en algo que no seas vos. El otro día, un niño me recordó tu mirada, me miró directo a los ojos y me sonrió, me vi sintiéndote a ti mirándome a mí, no pude evitar sonreirle de nuevo, para pocos segundos después darme cuenta que no le estaba sonriendo a él, si no que le estaba sonriendo al vago lapsus que tuve de que ese eras vos. Me dieron ganas de abrazarlo también, protegerlo y cubrirlo, llevármelo a casa.
No te volví a ver hace ya varios meses, pero estas tan presente como mi sombra que me sigue a todos lados. Y que vaga comparación compararte con mi sombra, que se oculta en la oscuridad y ante cada luz se encuentra tenue. Vos sos al revés, te ocultas en la luz más tenue y brillas en la más terrorífica oscuridad, reviviendo cada monstruo que pueda ocultarse en ella, haciéndolos danzar y cantar al ritmo de la noche, ¿con qué derecho? Si por ti fuera estoy segura serías un monstruo más, y quizás lo seas, entrometiendote en mis sueños y durmiendo bajo mi cama. Pero si de monstruos hablamos hablemos de mí, que te alimenta, te da vida, te sigue, te atormenta, y si fuera capaz te observaría cual asesino al acecho, sos mi víctima, y yo, tu victimario.
De dar vueltas las cosas me canso, así que que más da. Si cada vez que observo al amor me muero de envidia de no tenerte conmigo para que otros envidien no ser capaces de amar como yo te amo. Y si de envidia hablamos piadosos sean aquellos que lo tienen todo y a la vez no tienen nada, por mi parte aún no logré descifrar si al no tenerte lo tengo todo o no tengo nada. El amor también me observa de lejos evaluando cuando disparar para volver a matarme, he muerto ya tantas veces en el camino que termina en vos, que se podría decir que mi inmortalidad llegará a su punto emífero donde caeré rendida ante tus pies sin siquiera haber llegado a tus brazos. Tristes los pecadores carnales que tendrán que aguantarme en aquel infierno que Dante imaginó, cuando mi alma esté surcando en aquel ambiente sucio y pesado. El amor es tan inmenso que es capaz de destruirte y a la misma vez, ser capaz de darte tanta vida como nada en este mundo.
No quiero admitirlo aún amor, pero en las noches lo único que falta sos vos.