viernes, 17 de abril de 2015

Tus ojos, querido.

Y en las experiencias de la vida, me he encontrado muchos ojos perdidos, algunos que no recuerdo, unos que siempre recordaré. Pero los tuyos, querido, centran cada energía emitida por el sol. Absorben cada oscuridad y cada destello de amor. Como si fuera poco, me miran asombrados, esperando encontrar en mí todas las respuestas a las interrogantes del mundo. Me buscan entre las estrellas y me llenan, con una simple mirada, cada simple destello de mí. 
Los ojos transmiten tanto, y querido, no te imaginas cuanto transmiten los tuyos. Tengo que enfatizar que si alguna vez, los recursos naturales se agotan, tus ojos podrían darnos vida suficiente por miles de años. Y no lo dudes, querido, tus ojos son por lejos lo más vital que la naturaleza a creado. Mientras ellos me miren, no podría morir jamás, no podría evitar sentirme como si la vida volviera a aquellos momentos donde la felicidad era transmitida y no evitada, donde nos sentíamos libres de vivir. Porque tus ojos, querido, me hacen sentir viva.
A veces olvidamos lo que es vivir, olvidamos reír y sentir, empezamos a actuar como maquinas, respirando y construyendo una rutina acorde a nuestro estilo de vida. Hasta que llegan esos ojos, que te paran en seco y te gritan, te dicen que los mires y que vivas, que sientas tan profundamente como ellos. 
Querido, tus ojos, son todo lo que el mundo necesita para sentir. 
Tus ojos, querido, me dan todo el amor que yo puedo necesitar.