domingo, 22 de noviembre de 2015

Energía

La energía no se destruye, se transforma, se mueve, viaja por el mundo. La energía tiene millones de años. Energía que corre por tu cuerpo desde la punta de los pies al centro de tu corazón. Energía que irradias cuando te reís. Energía que intercambias cuando besas. Energía de correr, de saltar, de abrazar. La energía no muere jamás, pero insistimos tanto en transformarla en muerte. Insistimos tanto en usar esa energía de forma negativa, tanto, que comienza a serlo. Esa energía se carga de electrones y se transforma en odio, rabia, muerte, dolor. ¿Es necesario? Tanta energía negativa concentrada en uno mismo genera tanto mal.
Entonces llegamos a una persona que nos muestra algo, hasta que ese algo se transforma, y se convierte en energía negativa. Y la gente con esa energía tiene sed, sed de energía positiva, para transformarla. Y como un vampiro, te seduce, te engaña y cuando más débil estás, ataca. Es como una oscuridad que se adentra en la persona volviéndola negativa y llena de dolor. Uno al principio no lo nota, pero algo duele, lo tapa con escusas, con prejuicios, crea una historia, pero no es nada más ni nada menos que oscuridad.
Ciertamente nadie sabe como combatir con esa oscuridad, pero los que lo han logrado, afirman que la luz se esconde en los pequeños detalles de la vida. Y es ahí donde debemos buscar.

viernes, 9 de octubre de 2015

No quiero admitirlo aún.

Todas las noches tienen algo que falta, y puede ser quizás, solo quizás que faltes vos, pero no, no vamos a admitirlo aún. Hace unos días que obtengo momentos de dicha donde no te recuerdo por unas horas, me muestro ocupada pero invadir mi mente en algo que no seas vos. El otro día, un niño me recordó tu mirada, me miró directo a los ojos y me sonrió, me vi sintiéndote a ti mirándome a mí, no pude evitar sonreirle de nuevo, para pocos segundos después darme cuenta que no le estaba sonriendo a él, si no que le estaba sonriendo al vago lapsus que tuve de que ese eras vos. Me dieron ganas de abrazarlo también, protegerlo y cubrirlo, llevármelo a casa. 
No te volví a ver hace ya varios meses, pero estas tan presente como mi sombra que me sigue a todos lados. Y que vaga comparación compararte con mi sombra, que se oculta en la oscuridad y ante cada luz se encuentra tenue. Vos sos al revés, te ocultas en la luz más tenue y brillas en la más terrorífica oscuridad, reviviendo cada monstruo que pueda ocultarse en ella, haciéndolos danzar y cantar al ritmo de la noche, ¿con qué derecho? Si por ti fuera estoy segura serías un monstruo más, y quizás lo seas, entrometiendote en mis sueños y durmiendo bajo mi cama. Pero si de monstruos hablamos hablemos de mí, que te alimenta, te da vida, te sigue, te atormenta, y si fuera capaz te observaría cual asesino al acecho, sos mi víctima, y yo, tu victimario. 
De dar vueltas las cosas me canso, así que que más da. Si cada vez que observo al amor me muero de envidia de no tenerte conmigo para que otros envidien no ser capaces de amar como yo te amo. Y si de envidia hablamos piadosos sean aquellos que lo tienen todo y a la vez no tienen nada, por mi parte aún no logré descifrar si al no tenerte lo tengo todo o no tengo nada. El amor también me observa de lejos evaluando cuando disparar para volver a matarme, he muerto ya tantas veces en el camino que termina en vos, que se podría decir que mi inmortalidad llegará a su punto emífero donde caeré rendida ante tus pies sin siquiera haber llegado a tus brazos. Tristes los pecadores carnales que tendrán que aguantarme en aquel infierno que Dante imaginó, cuando mi alma esté surcando en aquel ambiente sucio y pesado. El amor es tan inmenso que es capaz de destruirte y a la misma vez, ser capaz de darte tanta vida como nada en este mundo. 
No quiero admitirlo aún amor, pero en las noches lo único que falta sos vos. 

viernes, 17 de abril de 2015

Tus ojos, querido.

Y en las experiencias de la vida, me he encontrado muchos ojos perdidos, algunos que no recuerdo, unos que siempre recordaré. Pero los tuyos, querido, centran cada energía emitida por el sol. Absorben cada oscuridad y cada destello de amor. Como si fuera poco, me miran asombrados, esperando encontrar en mí todas las respuestas a las interrogantes del mundo. Me buscan entre las estrellas y me llenan, con una simple mirada, cada simple destello de mí. 
Los ojos transmiten tanto, y querido, no te imaginas cuanto transmiten los tuyos. Tengo que enfatizar que si alguna vez, los recursos naturales se agotan, tus ojos podrían darnos vida suficiente por miles de años. Y no lo dudes, querido, tus ojos son por lejos lo más vital que la naturaleza a creado. Mientras ellos me miren, no podría morir jamás, no podría evitar sentirme como si la vida volviera a aquellos momentos donde la felicidad era transmitida y no evitada, donde nos sentíamos libres de vivir. Porque tus ojos, querido, me hacen sentir viva.
A veces olvidamos lo que es vivir, olvidamos reír y sentir, empezamos a actuar como maquinas, respirando y construyendo una rutina acorde a nuestro estilo de vida. Hasta que llegan esos ojos, que te paran en seco y te gritan, te dicen que los mires y que vivas, que sientas tan profundamente como ellos. 
Querido, tus ojos, son todo lo que el mundo necesita para sentir. 
Tus ojos, querido, me dan todo el amor que yo puedo necesitar.