El espejo miente, miente descaradamente, no muestra la verdad, ni la realidad, no muestra eso que se esconde dentro de uno, eso que nos hace especiales. Miente tanto, que nos hace ver aspectos que nuestra mente imagina, nos hace ver tristes, nos hace ver mal, nos muestra lo que nuestros ojos ven, pero muchas veces, nuestros ojos no ven la realidad, porque somos ciegos a esa realidad, ciegos a nosotros mismos, vemos lo que nuestra mente quiere que veamos. Nuestra mente nos controla, pero deberíamos ser nosotros quien controlemos a nuestra mente, haciendo que ella haga lo que nosotros queramos.
Es increíble, tenemos miedo de que los demás nos hagan daño, cuando somos nosotros mismos los más grandes responsables de nuestros daños. Nosotros mismos somos nuestro peor enemigo, nuestra mente, nuestra subconsciente, nadie más ni nadie menos puede hacernos más daño que uno mismo. Acaso cuando te ves al espejo ¿a quién ves? ¿a vos o a otra persona? y ¿de quién es esa voz que te insulta? ¿que se burla de vos? Es tu mente, sos vos, nadie más. A la persona que más miedo debemos tenerle, no es a un par, a alguien más, es a uno mismo.
Por eso debemos luchar contra nuestra mente, luchar contra nosotros mismos, descubriendo que lo que vemos a veces no es la realidad, porque te puedes ver, puedes ver tu aspecto, pero nunca podrás ver con tus propios ojos quien eres en verdad, quizás los ojos de otras personas puedan verlo y valorarlo, como otras lo rechazaran, pero debes saber, que tenemos defectos como tenemos virtudes, pero hay que aprender a transformar esos defectos en virtudes, o mejorar las virtudes, no criticarse, cambiar, ser productivo, demostrarte que no eres lo que ves, si no lo que sientes, ser lo que sientes, es ser tú.